Con el análisis estructural es posible realizar un diagnóstico de todas los desequilibrios físicos que repercuten de forma perjudicial en la biomecánica del jugador.

¿Cuál es el secreto de Sergio Ramos para marcar tantos goles de cabeza? ¿Por qué Cristiano Ronaldo es tan efectivo de cara a portería?

Parte de la respuesta a esas preguntas se encuentra en la perfecta simetría de sus gestos técnicos, optimizados hasta el extremo. Porque una pisada equivocada, un braceo incorrecto o una postura inapropiada del tronco no sólo pueden predisponer a determinadas lesiones. También pueden restar importantes décimas de segundo de carrera rebajando la velocidad en el campo.

Los desequilibrios corporales surgen de forma natural como consecuencia de nuestro quehacer cotidiano. Desde el momento en que nacemos el cuerpo se va modificando en función de las actividades que realiza y en ese mismo proceso evolutivo acaban desarrollándose asimetrías adaptativas que pueden ir en detrimento del rendimiento deportivo.

Informe detallado

En un contexto de excelencia futbolística es entonces imprescindible detectar qué descompensaciones corporales influyen negativamente en la práctica del ‘deporte rey’. A través del análisis estructural elaborado por Marcet es posible realizar un diagnóstico preciso de todas las asimetrías físicas que repercuten de forma perjudicial en la biomecánica del jugador.

La toma de imágenes en carrera, el análisis térmico de los músculos y la medición de la distribución de la carga en ambas piernas ofrecen datos fiables sobre los desequilibrios que hay que corregir para maximizar el rendimiento deportivo del atleta.

Un informe detallado recoge las conclusiones del análisis estructural, ilustradas con imágenes y gráficas comparativas. El objetivo final es corregir vicios posturales mediante el ejercicio para prevenir lesiones y adquirir ventajas competitivas en términos de carrera, salto o cabeceo. Una forma de exigirse más a sí mismos y dar un paso decisivo hacia el fútbol profesional. El de Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo.

 

Compartir