“Dos semanas no convierten a nadie en el mejor jugador del mundo, pero quiero entender si mi hijo puede llegar al fútbol profesional”.

La primera vez que Ernest llevó a su hijo a ver un partido de fútbol profesional en Nueva York, el joven Jason decidió que el fútbol sería su futuro. A partir de ahí, tuvieron claro que tenían que buscar una academia en Europa. Buscando en Internet encontraron a Marcet y decidieron apuntar a Jason a la Talent Cup. Pero también Ernest viajó con él. “Quería verlo con mis ojos. Quería ver si me gustaba o no. Si era bueno para él o no. Y lo que he visto me ha gustado”.

El vídeo colgado aquí arriba cuenta la experiencia de Ernest y su hijo en Barcelona, donde permanecieron durante dos semanas. Un tiempo en el que Jason sudó una camiseta tras otra y mejoró día tras día. Su padre, siempre estaba a su lado: “Me esperaba entrenamientos intensos, pero lo que he visto ha ido más allá de mis expectativas. Dos semanas no convierten a nadie en el mejor jugador del mundo, pero quería que Jason hiciera esta experiencia para entender si realmente tiene los requisitos para llegar al fútbol profesional”.

 

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