Nikita dejó su ciudad natal a los 13 años. Cinco temporadas y muchos entrenamientos después, el delantero vuelve a Ekaterimburgo para vestir la camiseta del Ural.

Nikita dejó su ciudad natal a los 13 años. En Ekaterimburgo, unos 2.000 kilometros al este de Moscú, no podía alcanzar su sueño. Entendió entonces que Barcelona y la idiosincrasia futbolística española eran el mejor terreno para poder llegar a ser un jugador profesional. Cinco años y muchos entrenamientos después, el delantero ha vuelto a Rusia para vestir la camiseta del principal equipo de su ciudad. El Ural se fijó en él y decidió ficharle, propiciando una vuelta a casa de ensueño.

“Es un muy buen equipo, que actualmente milita en la Primera División rusa”, explica Nikita Muromskyi (Ekaterimburgo, 1999). El Ural es uno de los clubes de fútbol más antiguos del país euroasiático y desde su fundación, en 1930, siempre ha estado compitiendo al más alto nivel. “Me vieron en unos cortes de vídeo y me convocaron para realizar una prueba en Chipre, durante un torneo. Me fue bien y acabaron fichándome”.

Nikita había entrado en la Academia de Alto Rendimiento Marcet en 2013, pero ya llevaba unos años acudiendo a los cursos intensivos de verano. Éstos le dieron la oportunidad de conocer poco a poco y desde cerca un nuevo tipo de metodología. “Comprendí que en España el fútbol tiene un nivel mucho más alto que en Rusia”, recuerda Nikita: “En mi ciudad no veía mucho futuro, mientras que en Barcelona he mejorado muchísimo en todos los ámbitos: técnica, táctica, física y mentalmente”.

El proceso de adaptación de Nikita fue modélico. El delantero aprendió rápidamente el español y mostró desde el comienzo una actitud positiva y grandes ganas de progresar. “Me recibieron muy bien. Todo el mundo era muy amable conmigo. Eso sí, entonces no había muchos rusos en Marcet y por suerte eso me obligó a aprender español más rápidamente”.

Además, el delantero ruso llegó al Programa Profesional (MPEP) de la Fundación Marcet en plena etapa formativa, algo fundamental para poder absorber de la mejor manera movimientos técnicos y conceptos tácticos. “Todo lo que sé de fútbol lo aprendí en Marcet. Se puede decir que he nacido y crecido aquí como futbolista“, explica Nikita.

“En estos años me he enfrentado a rivales de toda Europa y he participado en torneos de nivel, tanto en España como en el exterior. Hemos jugado contra Atlético de Madrid, Villarreal, Getafe, Rayo Vallecano, Levante, Gil Vicente… Son equipos que juegan muy rápido y no te dan tiempo para pensar. Antes de recibir el balón ya tienes que saber lo que vas a hacer, si no te quitan la pelota. Era complicado… Pero me gustaba, porque era un reto, y es lo que realmente me hizo progresar”. Y lo que le permitió fichar por un equipo de la Primera División rusa.

 

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