Llegó a Marcet sin saber levantar la bola del suelo. Hoy Akzhol juega en la selección de Kazajistán.

Sus primeras semanas en Barcelona no fueron simples. “La verdad es que al principio fue bastante duro, porque tuve que hacerme nuevos amigos, conocer a nuevos entrenadores, respetar nuevas disciplinas, ir a un nuevo colegio…” Así Akzhol Abdrakhmanov describe sus comienzos en Marcet. Y lo hace con la sonrisa de quien, cuatro años después, recuerda esa etapa como una fase que tuvo que superar para convertirse en lo que es hoy: un jugador de la Selección Sub-15 de Kazajistán.

El primer desafío que los alumnos Marcet afrontan durante su estancia en la Academia es precisamente la fase de adaptación. Abandonar su zona de confort no es fácil, sobre todo para los más jóvenes y los que proceden del exterior. Akzhol reunía ambas condiciones cuando llegó a España. “Al comienzo siempre estaba cansado, porque nunca había entrenado dos veces al día”.

“En Marcet mejoré técnicamente, aprendí dos idiomas, y también a ser más educado y menos perezoso”

“Encontré a Marcet en Internet”, recuerda el joven lateral izquierdo. “Me convenció la procedencia internacional de los alumnos y el nivel futbolístico de una ciudad como Barcelona. En Marcet aprendí dos idiomas, y también a ser más educado y menos perezoso. Mejoré mucho en el tiro a portería y en la conducción del balón. Y eso que antes de llegar ni sabía levantar la bola del suelo y no entendía nada de táctica”.

Akzhol, durante un partido disputado con Marcet en Barcelona.
Akzhol, durante un partido disputado con Marcet en Barcelona.

Durante sus años como alumno del Programa Profesional, Akzhol pudo enfrentarse a equipos como el Barça, el Manchester City, el Valencia, el Villarreal o el Montpellier. “Doy las gracias a mis entrenadores por esos cuatro años brillantes. El fútbol en España es muy superior al de Kazajistán. Todo lo que aprendí fue fundamental para poder llegar a la Selección de mi país“, explica Akzhol.

La llamada le llegó en agosto de 2019, justo después de acabar su ciclo formativo en Marcet. “Mi madre me dio la noticia. Me alegré enormemente, porque no es fácil llegar a la Selección Nacional. Me convocaron para jugar un torneo contra Bulgaria, Grecia y Eslovaquia. Estuve concentrado una semana y jugué en los tres partidos”. Un buen comienzo para un futbolista que aún tiene mucho margen de mejora. “Hay que seguir trabajando. Sólo así se cumplen los sueños”.

 

Compartir