Aldair Adilov ficha por el club más importante de Kazajistán después de tres años en Marcet.

A punto de cumplir los 19 años, Aldair Adilov ya disfruta del honor de vestir la camiseta más importante del fútbol kazajo. Su aventura con el Astana acaba de empezar, y es ni más ni menos que un sueño que se convierte en realidad. “Cuando me ofrecieron un sitio en el equipo no me lo pensé ni un segundo”, recuerda el joven futbolista, que también recibió la llamada de la Selección sub-19. “Jugar para el mejor equipo de mi país es lo que siempre he querido hacer desde pequeño”.

Aldair, que puede jugar tanto en la banda como de interior, llegó a Marcet en el verano de 2017, cuando se apuntó a un curso intensivo. Durante aquella experiencia decidió seguir su formación de la mano de Marcet y se apuntó al Programa Profesional, en el que permanecería durante tres años. “Me gustó la forma de entrenar, los profesores que estaban y todo lo demás. Me di cuenta de que en Marcet podía aprender mucho y progresar como jugador”.

“Me di cuenta de que en Marcet podía aprender mucho y progresar como jugador”

¿Pero qué aprendió Aldair? “Sobre todo, a competir. Ahora entiendo lo que es importante para ser futbolista. Tuve la oportunidad de jugar muchos partidos contra grandes equipos, y eso creo que fue lo más útil, porque me permitió adquirir experiencia. Al final mejoré táctica y técnicamente, pero también como persona. Crecí mental y emocionalmente, volviéndome más seguro de mí mismo”.

Aldair Adilov durante un partido con el Astana.
Aldair Adilov durante un partido con el Astana.

Pero no todo fue coser y cantar. En cada proceso de formación siempre hay momentos duros, y hay que aprender a superarlos precisamente para mejorar. En el caso de Aldair el primer escollo fue de tipo lingüístico. Aprender español fue clave para que el jugador kazajo pudiera adaptarse al nuevo contexto y progresar. Pero no sólo eso. “El momento más difícil fue cuando me lesioné la rodilla. Era mi primer año en la Academia y estuve en el dique seco durante tres meses”. Pero dificultades son oportunidades. “Supe aprovechar este tiempo para aprender el idioma y para ver mi proceso de formación desde la distancia, comprendiendo lo que tenía que hacer para aprovecharlo”.

El último año de Aldair en Barcelona fue marcado por las restricciones impuestas tras la declaración de la “pandemia” de Covid-19.  La temporada 2019-20 se suspendió en marzo y no se pudo terminar. Pero en verano empezaron a llegar las buenas noticias. Primero, desde el Energetik-BGU, equipo de la Primera División de Bielorrusia con el que Aldair firmó su primer contrato como profesional. Luego, después de seis meses con este club, llegó la llamada del primer equipo del Astana. “Ahora quiero consolidarme aquí y convertirme en el jugador principal de este gran equipo”.

 

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