Alejandro Fernández defiende la portería del Atlético de Madrid: “Mi función es aportar la máxima seguridad al equipo”.

“Me he perdido un montón de quedadas con mis amigos, fiestas de cumpleaños, días de esquí en Navidades, dos viajes de fin de curso… Pero lo volvería a hacer mil veces más. Soy feliz con el futbol”. Alejandro Fernández hizo del ‘deporte rey’ una de las prioridades de su vida, y el tiempo le ha acabado dando la razón. Hoy es portero del Atlético de Madrid y aún recuerda su fichaje para el club colchonero como la mayor satisfacción de su carrera deportiva.

“Era Cadete de primer año y jugaba en el Alcobendas. Mi entrenador confió en mí y me subió al Cadete A, de segundo año, donde pude disputar muchos minutos. Además, me convocaron a varios entrenamientos de la Selección madrileña. Al final de la temporada recibí la llamada del Atlético. Querían que hiciera la pretemporada con ellos. Me llevé una gran alegría“.

Alejandro defiende ahora el marco del Atlético de Madrid en División de Honor. Es un portero con carácter, que destaca tanto bajo palos como en el ‘1 vs 1’. “Me encanta entrenar. Tengo muchas cosas que aprender para seguir mejorando, pero me considero responsable y trabajador. Mi función es intentar aportar la máxima seguridad al equipo”.

“en marcet me enseñaron a comunicar con mis compañeros en el TERRENO DE JUEGO”

La primera vez que Alejandro acudió a Marcet fue en su etapa de Benjamín, en un curso intensivo de Navidad en Madrid. Se apuntó para mantener la forma durante las vacaciones y mejorar técnicamente. “Me enseñaron la disciplina, a entrenar con frío y lluvia, a madrugar. Siempre salía al campo contento. Estaba ilusionado. Recuerdo sobre todo a Edu, un entrenador que se convirtió en una persona muy importante para mí. Y también a otro técnico que me enseñó a comunicar en el campo y a llamar a los compañeros por su nombre”.

Alejandro Fernández en un partido del Atlético de Madrid.
Alejandro Fernández empieza la jugada en un partido del Atlético de Madrid.

“También estuve en los intensivos de verano en Barcelona”, recuerda el hoy cancerbero del Atleti. “Me gustaba mucho la profesionalidad de los entrenadores, lo exigentes que eran. Noté mucha diferencia con respecto a los entrenamientos en mi club de entonces: era un curso más especializado, con más tiempo para trabajar. Además conocí a muchos chicos de mi edad e hice grandes amistades. Lo pasábamos muy bien, nos gustaba mucho picarnos al hacer los ejercicios, y eso nos hacía mejorar. Nos ayudábamos mucho los unos a los otros.”

Ahora Alejandro está centrado en seguir progresando técnicamente. “No quiero dejar de lado los estudios, pero en el futuro me gustaría poder dedicarme al fútbol, que es mi gran pasión. Quiero seguir en el Atlético y llegar a ser un jugador profesional. Eso sí, sin olvidar nunca ser una buena persona, con principios”.

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