Una correcta educación nutricional es clave para mejorar el rendimiento en el terreno del juego.

En el fútbol nada se puede dejar al azar, y menos la alimentación. La intensidad y el esfuerzo físico que requieren partidos y entrenamientos suponen un elevado gasto energético que el organismo de un jugador tiene que saber soportar. Una correcta educación nutricional es clave para mejorar el rendimiento en el terreno de juego. Aprender a elegir los alimentos más adecuados y reconocer los momentos más apropiados para consumirlos es una prioridad para todo futbolista que quiera ir a más, independientemente de cuál es su punto de partida.

“Cuidar la alimentación es como entrenarse”, sentencia Bet Sugranyes, nutricionista de la Academia de Alto Rendimiento Marcet. “Lo que nuestros alumnos hacen en la mesa del comedor es tan importante como lo que hacen sobre el césped. Pero eso no quiere decir que tengamos que actuar con ellos como unos policías. Al revés, no hay que imponer reglas estrictas. Mi trabajo es informar, dar a los jugadores los conocimientos necesarios para que puedan elegir de forma autónoma qué comer y cuándo comerlo“.

Sugranyes se reúne personalmente con cada alumno de la Academia. Escucha lo que come normalmente y le da unas pautas para que mejore su dieta y logre objetivos como ganar masa muscular, perder grasa o simplemente alimentarse mejor. “Cada chico tiene necesidades distintas, pero todos tienen que entender que hay un ‘timing’ para las comidas. No es lo mismo comer antes o después de un entrenamiento, ya que los macronutrientes no se van a metabolizar de la misma manera”.

“No es lo mismo comer antes o después de un entrenamiento. los macronutrientes no se van a metabolizar de la misma manera”

Se refiere Sugranyes a la ventana anabólica que se abre en nuestro organismo tras haber realizado un esfuerzo intenso. Es justo después de un partido o de un entrenamiento cuando el cuerpo del deportista está en las mejores condiciones para absorber hidratos de carbono y proteínas, macronutrientes indispensables para reponer las reservar de energía quemadas con la actividad física y reparar el tejido muscular favoreciendo su crecimiento. “Algunos chicos acaban el entreno y, en lugar de comerse el bocadillo que les preparamos, prefieren ir al supermercado y comprar bollería, chuches, patatas fritas o refrescos. Éste es el error más común que cometen los futbolistas adolescentes. Queremos que entiendan que comer un montón de grasas y de azúcares no es lo ideal, porque no les ayuda a recuperar”.

Alumnos de la Academia Marcet comen antes de enfrentarse al Zaragoza.
Alumnos de la Academia Marcet comen antes de enfrentarse al Zaragoza.

En general, la dieta ideal de un futbolista no dista mucho de la que debería seguir cualquier persona que quiera cuidarse. Se trata de buscar el correcto equilibrio nutricional en base a la demanda energética de cada uno, priorizando los hidratos de carbono y las proteínas de alto valor biológico en fase de recuperación. También es importante descartar las grasas menos saludables, calcular una correcta ingesta de líquido para evitar la deshidratación y tener en cuenta el indispensable aporte de vitaminas, minerales y fibra. En el equilibrio de estos elementos está la clave de la dieta perfecta. Por eso es importante que los futbolistas empiecen cuanto antes a reconocer las características nutricionales de todos los alimentos que consumen.

“La pasión por el fútbol de los más pequeños debería ser aprovechada para educarles a llevar una dieta sana”, afirma Alberto Dolci, responsable de Nutrición de MilanLab, el centro de investigación científica del AC Milan. “Los futbolistas en edad de formación deberían fijarse en cómo comen sus ídolos. A veces es más fácil notar comportamientos que hacen más ruido mediático, pero la verdad es que casi todos los profesionales del fútbol están muy pendientes de sus dietas. Y suelen conservar este hábito positivo una vez colgadas las botas. Por eso, su ejemplar conciencia nutricional debería ser un modelo para los más jóvenes“.

“nuestros alumnos son deportistas y están en plena etapa de crecimiento. No tienen que obsesionarse con su dieta”

Eso sí, también es importante no ir al otro extremo y pasarse de restrictivos. “Un comedor tiene que ofrecer de todo”, asegura Sugranyes, que se encarga de calcular los valores nutricionales de todos los platos que se sirven en la Academia Marcet. “No queremos que nuestros alumnos se obsesionen con su peso, porque son deportistas y además se encuentran en plena etapa de crecimiento y desarrollo físico. No pasa nada si comen fritos un par de veces por semana, porque queman muchas calorías y pueden permitirse caprichos. Pero es importante que entiendan que se trata de excepciones, de un consumo ocasional que en ningún momento puede ser diario”.

Y aún más importante es que todo esto lo lleguen a entender ellos mismos. En alimentación, las imposiciones no funcionan. Serían contraproducentes. El cometido de un nutricionista tiene que ser informar y educar sin obligar a nada. Así lo explica Sugranyes: “Mi trabajo es enseñar a nuestros alumnos a interpretar correctamente sus necesidades nutricionales para que tengan la libertad de decidir cómo alimentarse. Cuando sean futbolistas profesionales no tendrán a una persona que les diga ‘come esto’ o ‘evita lo otro’… La elección siempre quedará en sus manos. Por eso es importante dotarles ahora de las pautas que necesitarán durante el resto de sus carreras”.

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