La portera llega a la Primera División de México tras haber encontrado en EEUU una opción perfecta para compaginar formación deportiva y académica

El sueño americano de María empezó en el barrio de Horta, Barcelona. A escasos metros de la salida 4 de la Ronda de Dalt, donde se acaba el gris del asfalto y empieza el verde de las canchas de fútbol. “Es allí donde realmente comprendí que quería dedicar mi vida al deporte y me di cuenta de la seriedad con la que tenía que enfocarlo. Haber estado viviendo y entrenando en la Fundación Marcet, más allá de sumar puntos en mi currículum, me hizo madurar y comprender el fútbol de verdad. Si no hubiera sido por eso y todo lo que me enseñaron, no hubiera conseguido una beca deportivo-académica en el Bethany College“.

María Concha Vázquez juega hoy en la Primera División Mexicana. Defiende la portería de los Gallos Blancos de Querétaro, la ciudad donde nació en 1999. Pero no se olvida de los estudios. “En este momento estoy enfocada en jugar al fútbol, pero no pierdo la idea de dedicarme en futuro al periodismo deportivo”, explica la guardameta. “Decidí no estudiar y jugar al mismo tiempo porque me gusta hacer las cosas muy bien y para eso tengo que estar totalmente concentrada. Veo esta experiencia de jugar en Primera División como parte de mi carrera: es muy importante saber lo que es ser jugador profesional para poder luego escribir y hablar sobre ello en los medios”.

Por eso su paso por el Bethany College, en Virginia Occidental, ha sido una etapa fundamental en su formación académico-deportiva. Estados Unidos es la opción perfecta para una chica que siempre ha tenido muy claro que la vida de un futbolista es muy corta y  la vida de un ex futbolista es muy larga. “Quiero estudiar y terminar una carrera, pero sé que puedo compaginarlo con el deporte, encontrar un equilibrio”, comentó la portera mexicana durante su etapa en Barcelona: “Quiero estudiar Periodismo o Comunicación y enfocarme en los deportes. Sería padrísimo jugar algunos años en un equipo profesional y luego vivir de eso cuando me retire”.

El sistema universitario americano parece diseñado precisamente para compaginar estos dos aspectos. Se trata de utilizar el fútbol para tener la oportunidad de estudiar en las universidades más prestigiosas del mundo. ¿Cómo? “Es un proceso largo, que dura más de un año”, advierte María. “Lo primero que tienes que hacer es un currículum deportivo y académico. También hay que entregar un vídeo con tus mejores momentos en partidos y entrenamientos. Después hace falta superar dos exámenes que todas las universidades en Estados Unidos te piden, el SAT y el TOEFL“. Con esto, estás en el escaparate y las universidades interesadas en tu perfil te empiezan a contactar.

María Concha al lado de un campo de la Bethany College.
La portera mexicana María Concha al lado de un campo en la Bethany College (Virginia Occidental – EEUU).

“Yo recibí correos de diferentes ‘colleges’ y estuve en comunicación con diversos entrenadores por medio de videollamadas”, explica María, que tuvo dónde elegir. “Visité las universidades que más me interesaban y al final opté por Bethany College, donde estudiaré Comunicación Deportiva. Decidí estudiar en EEUU porque allí es posible cursar una carrera y a la vez competir a un gran nivel en la NCAA. En las universidades de este país hay un buen equilibrio entre la dimensión académica y la deportiva. Ambas están a un muy buen nivel y tienen la misma importancia”.

Otro elemento que María tuvo en cuenta a la hora de optar por EEUU tiene que ver con su condición de chica. “Mi entrenador en México siempre me dijo que si yo quería seguir con el fútbol en serio, tenía que salir del país”, recuerda la portera, explicando lo difícil que sería seguir con su carrera deportiva en una nación donde el ‘deporte rey’ es eminentemente masculino.

María Concha junto a dos entrenadores de la Bethany College que le dan la bienvenida a la Universidad.
María Concha junto a dos entrenadores de la Bethany College que le dan la bienvenida a la Universidad.

Claudia Vázquez, madre de la guardameta, explica que cuando su hija llegó a Barcelona ni había una liga femenina en México: “Sus entrenadores empezaron a preocuparse, porque no podía seguir jugando en un equipo masculino. En algunos torneos había que pedir permisos especiales para poder alinearla; en otros, no la dejaron directamente. Su desarrollo futbolístico ya se estaba frenando”. De ahí la decisión de que María se formara un año en Marcet y siguiera luego su camino en EEUU.

Sin embargo, en los últimos años las cosas han empezado a cambiar. En 2016 México estrenó una liga femenina, aunque es un campeonato que está en sus fases iniciales.  “Cada vez hay más apoyo e interés, pero aún queda mucho por hacer”, explica María. “Soy consciente de la gran oportunidad que tengo y de que estoy haciendo historia con los Gallos Blancos. Es por ello que disfruto cada día como si fuera el último”.

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