Los alumnos Marcet salen de su zona de confort gracias a una expedición internacional que trasciende la formación deportiva.

Compatibilizar deporte y educación es el reto al que se enfrenta Marcet desde el día de su creación. Alto rendimiento futbolístico y excelencia cultural van de la mano en el día a día de la Academia y encuentran su máxima expresión en expediciones como la que realizó el Juvenil A en Bruselas. El viaje, organizado para sacar el máximo partido de la estancia en la capital de la Unión Europea, sirvió para aprender más sobre el funcionamiento de las instituciones comunitarias, fomentar el espíritu de grupo y enfrentarse a un rival de prestigio.

La expedición salió a primera hora de la madrugada desde la sede central de la Academia, en Barcelona. El autocar Marcet llevó a 15 jugadores y al cuerpo técnico al aeropuerto de El Prat, donde cogieron un vuelo directo con destino al aeropuerto de Bruselas. Una vez aterrizados, otro autocar llevó al grupo a un hotel situado en el centro de la ciudad belga.

El Juvenil A Marcet en la Grand Place de Bruselas.
El Juvenil A Marcet en la Grand-Place de Bruselas.

Tras desayunar, el equipo salió para visitar los lugares históricos de la capital comunitaria, como la Grand-Place, el edificio de la Bolsa o las pintorescas calles que conforman el corazón de la urbe. Hasta llegar al Parlamento Europeo, donde el eurodiputado Santiago Fisas Ayxelá esperaba a los integrantes del grupo para guiarles en una visita al Hemiciclo, en la que los alumnos Marcet descubrieron los mecanismos que rigen una de las más importantes instituciones del mundo.

El día siguiente el gran protagonista fue el fútbol. El Juvenil A llegó a la moderna ciudad deportiva del AFC Tubize, club de Segunda División con el que se vio la cara en un partido tanto nivelado como intenso. Enfrentarse a equipos de otros países -con estilos de juego y lenguajes futbolísticos diferentes- es precisamente uno de los objetivos del Programa Profesional Marcet, que cada año organiza decena de encuentros con equipos procedentes de todo el mundo.

El fin es buscar experiencias de alto valor formativo, en las que los alumnos se ven obligados a salir de su zona de confort para ponerse a prueba en contextos inéditos. En este sentido, la heterogeneidad de los estímulos recibidos a lo largo de la temporada es una condición indispensable para fomentar un aprendizaje efectivo y de calidad, dentro y fuera del terreno de juago. Como el que pudo experimentar el Juvenil A en Bruselas.

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