Bryan pasaba buena parte del tiempo jugando al balón en la calle, hasta que un técnico Marcet se fijó en él y le llevó a la Academia de Alto Rendimiento.

Bryan Ramírez es sin duda uno de los jugadores más talentosos que han pasado por Marcet. Su historia tiene algo único. Porque Bryan no conocía su propio talento. Vivía en un barrio complicado de Barcelona y pasaba buena parte del tiempo en la calle, donde daba patadas a una pelota para pasar el rato. Unas patadas que tenían algo especial. Tanto que un técnico Marcet empezó a fijarse en él. Le veía a menudo en un parque y estaba asombrado ante lo que le veía hacer con la pelota. Sobre todo teniendo en cuenta que no había recibido ninguna formación futbolística. Al final el técnico decidió contactar con la familia de Bryan. Estaba convencido de que ese niño de seis años se merecía la oportunidad de poder demostrar su talento en un campo de fútbol.

Así es como Bryan empezó a jugar en un equipo Marcet. El pequeño crack no decepcionó a nadie. La buena relación que tenía con el esférico en la calle también funcionaba en la cancha. Estaba claro que, con unos pocos años de metodología Marcet, Bryan estaría listo para fichar para un gran equipo. Donde había que hacer más hincapié era en la disciplina y en el respeto de las reglas. La Academia de Alto Rendimiento le ofrecía la posibilidad de mejorar también en ese aspecto, y por eso su familia accedió a que el niño formara parte del Programa Profesional (MPEP) Junior. Tras un año en las filas del Prebenjamín A como externo, Bryan empezó la siguiente temporada en régimen de residencia.

“Sus comienzos en el colegio fueron difíciles. Venía de un entorno complicado y no estaba acostumbrado a estudiar”, explica el director pedagógico Pedro Marcet. “También le costaba seguir las reglas de la residencia. Tuvimos que trabajar mucho el tema de la disciplina, en todos los sentidos. Un tutor le ayudaba todos los días a hacer los deberes. Poco a poco Bryan se fue adaptando y al cabo de un año ya había mejorado muchísimo en este aspecto.”

Equipos de primer nivel no tardaron en mostrar su interés hacia el joven delantero. “Todos nuestros rivales nos preguntaban quién era ese niño… Estaban impresionados por su calidad”, recuerda el director pedagógico. “Sin embargo, de acuerdo con su familia decidimos que todavía era pronto para que Bryan diera el paso a un club de renombre. No había que tener prisa. La formación humana y académica del niño tenían que primar“.

El momento del traspaso llegó años más tarde. Bryan ya no era el niño indisciplinado que jugaba con la pelota en las calles de su barrio. Ya estaba listo para dar un salto hacia el fútbol profesional. El FC Barcelona estaba en primera línea para ficharle. Y sus comienzos con el Alevín A del club azulgrana fueron brillantes. Muy poco tardó Bryan en aparecer en el Top 5 de la Masía, como demuestra este vídeo:

“A nivel deportivo, Bryan es uno de los mejores jugadores que hemos tenido en Marcet”, explica el técnico Arnau Basagaña. “Es verdad que al comienzo tuvo un problema de actitud, pero trabajando con él y su familia todo se solucionó. Por lo demás, Bryan es un futbolista muy rápido, con un control de balón excepcional y una toma de decisiones correcta. Es un jugador muy completo, y sin duda llegará lejos si sabe administrar su talento“.

 

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