El cambio del reglamento y el modelo táctico impuesto por España han propiciado una nueva forma de entender el rol del guardameta.

El 30 de julio 2014 la cuenta de Twitter de Manuel Neuer pasó en un par de horas de 600.000 seguidores a más de un millón. Estábamos en pleno Mundial de Brasil y ese día se jugó un Alemania-Argelia que pasaría a la historia por la actuación del guardameta del Bayern Múnich. Neuer dio un recital. Pero fue una exhibición de lo más peculiar. El portero alemán no destacó por sus paradas bajo palos. Lo que cautivó la atención de todo el mundo fueron sus intervenciones fuera del área. Neuer dejó atónitos a millones de aficionados por su juego con los pies. Había llegado el guardameta del futuro, el portero-líbero.

“La posición del arquero es la que más se ha transformado en la historia del fútbol”, explica Germán Vargas, ex entrenador de porteros de la cantera del Deportivo Saprissa. “Los Mundiales suelen marcar el momento en el que un nuevo paradigma se asienta, tanto por la aparición de nuevas reglas como por la evolución de los modelos tácticos”. En este sentido, dos son los elementos que en los últimos años han propiciado un cambio en la forma de entender el rol del portero. Por un lado, la regla que, a partir de los primeros años 90, impide a los guardametas recoger el balón con las manos si éste les viene cedido por un compañero. Por el otro, la tendencia a jugar con presión alta y defensas adelantadas.

Según Vargas, “España fue pionera en este cambio de modelo” y, en el Mundial de Sudáfrica, el equipo de Vicente del Bosque “marcó la nueva tendencia”. Se trata de una forma de jugar centrada en la posesión de la pelota, elaborando siempre la jugada desde atrás y empezando con pases cortos. El guardameta se convierte así en una pieza clave, porque participa activamente en la construcción del juego. Incluso cuando la pelota está cerca del área rival, el portero no deja de tener trabajo. “Tiene que ordenar a los defensas y comunicar con sus compañeros”, comenta Vargas. “El arquero moderno ha de tener una visión nítida y una comprensión clara del juego. La inteligencia es la característica que lo define, como si fuera un entrenador en el campo”.

Entrenadores como Guardiola y Sampaoli han dejado claro que sólo cuentan con porteros que sepan manejarse bien con los pies

Eso es precisamente lo que Neuer demostró ante Argelia, en un partido en el que tocó el 37% de los balones fuera del área grande. En total, 21 veces. “Jugó casi como un defensa central”, recuerda Vargas. “En multitud de ocasiones se anticipó a los delanteros del equipo contrario saliendo de su zona de confort. Y no lo hizo sólo en ese partido, sino en todo el Mundial de Brasil. Precisamente por esa labor llegó a ser considerado el número uno del mundo“.

En el fútbol profesional la tendencia está marcada. Entrenadores como Josep Guardiola y Jorge Sampaoli han dejado claro que sólo cuentan con porteros que sepan manejarse bien con los pies, sin ponerse nerviosos ante la presión del rival. Y si no, que se lo pregunten a Joe Hart, que tuvo que abandonar el Manchester City porque el técnico de Santpedor no le consideraba lo suficientemente preparado en esta faceta del juego. ¿Pero este nuevo paradigma se da sólo en los campeonatos de las grandes estrellas o también ha llegado al fútbol base?

Josep Guardiola habla con el portero Joe Hart durante un entrenamiento del Manchester City.
Josep Guardiola habla con el portero Joe Hart durante un entrenamiento del Manchester City.

“Puede que el cambio sea aún más evidente en las categorías inferiores”, explica Alberto Diez Calle, entrenador de porteros en la cantera del Rayo Vallecano: “A la hora de fichar a un guardameta Alevín o Cadete, siempre se valora su capacidad para jugar con los pies. Además, cada vez se ve a más equipos de fútbol base que intentan salir en corto con la participación del guardameta. Eso es bueno, porque nos exige trabajar más con el resto de jugadores, y no sólo en el apartado específico de porteros“.

El nuevo modelo ha impuesto una evolución también a nivel de preparación. No sólo porque los guardametas se están integrando cada vez más al trabajo que realizan sus compañeros de equipo. “También ha cambiado la forma de entrenar a los porteros, sobre todo porque estamos mejorando la calidad del trabajo”, comenta el responsable del Rayo. “Ya no se realizan ejercicios tan simples como bombardear a un portero con un disparo tras otro. Ahora se intenta crear tareas específicas para que el guardameta aprenda a pensar y a enfrentarse a situaciones parecidas a las que se pueda encontrar en la competición”.

“El arquero moderno debe tener una visión clara del juego. La inteligencia ha de ser la característica que lo define”

Eso sí, la evolución del concepto del portero no se ha dado en todo el mundo de la misma forma. Vargas cree que en América o en Europa del Este todavía hay entrenadores que priorizan el entrenamiento físico. “Están en los años 70. Sólo entrenan cualidades físicas o motrices, como pueden ser la potencia o la velocidad de reacción. Y únicamente trabajan situaciones tácticas como los tiros libres o los saques de esquina. Se olvidan de todo lo demás, no entienden que el portero tiene hoy un papel mucho más complejo. El fútbol de hoy requiere inteligencia y mucha preparación. Desgraciadamente, a muchos profesionales del fútbol les gusta estar en el campo, pero no les gusta estudiar”.

Estudiar también quiere decir adaptar los entrenamientos al rival del próximo domingo. Según Diez, “no se puede prescindir de las situaciones concretas que un determinado equipo tiene que afrontar semana tras semana”. Además, nunca hay que olvidarse que los porteros están para parar. “Es importante trabajar el juego de pies, pero nunca será lo más importante. Las principales acciones del guardameta no dejan de ser defensivas. Lo fundamental es que el portero pare. O que evite tener que parar“. Exactamente lo que hizo Neuer en ese histórico Alemania-Argelia de hace cuatro años.

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