El líder del equipo tiene que ser un ejemplo para sus compañeros en términos de esfuerzo, responsabilidad y comunicación.

Es noticia de estos días que el Tottenham se está planteando retirar la capitanía a Hugo Lloris, después de que el portero francés fuera detenido por dar positivo en un control de alcoholemia. Según la prensa británica, el arquero podría tener que ceder el brazalete a Harry Kane, siempre intachable dentro y fuera del terreno de juego. A Lloris podría sufrir el mismo destino que tuvo John Terry en la selección inglesa, cuando Fabio Capello le retiró la capitanía tras descubrirse que el central del Chelsea había mantenido una relación extramatrimonial con la entonces novia de su compañero Wayne Bridge.

Casos de este tipo demuestran la importancia que tiene la elección de un líder en un vestuario. El capitán no puede ser un jugador cualquiera, sino que ha de reunir unas condiciones específicas para poder desarrollar correctamente su papel. Según Benito Montalvo, director deportivo del programa Junior de la Academia de Alto Rendimiento Marcet, lo más importante es que el elegido tenga espíritu de equipo. “El capitán es el que tiene que dar el buen ejemplo a sus compañeros. Tiene que tener una actitud de esfuerzo y de responsabilidad ante las distintas situaciones que puede deparar un partido”.

“el CAPItán debe compartir la filosofía del entrenador, pero no tiene por qué ser el mejor jugador”

Se trata, en buena medida, de saber comunicar. “Con los compañeros, con los rivales, con el árbitro… El capitán es el que da la cara por el equipo. Siempre tiene que ofrecer una buena imagen. Sobre todo en las máximas categorías, donde el fútbol es muy mediatizado“, comenta Montalvo. “También es importante que el líder comparta la filosofía táctica del entrenador y que la transmita a sus compañeros, pero no tiene que ser necesariamente el mejor jugador de la plantilla”.

Mascherano entrega el brazalete a Messi durante un partido de la Selección argentina.
Mascherano entrega el brazalete a Messi durante un partido de la Selección argentina.

Comparte esta idea el mental coach Nicolò Cavalieri: “Las competencias técnicas no siempre coinciden con las competencias relacionales. El jugador más destacado de un equipo no tiene por qué tener también las habilidades mentales necesarias para gestionar las responsabilidades que conlleva el rol de capitán”. Por esa razón, muchos argentinos no compartieron la decisión de los directivos de la Albiceleste dar el brazalete al tímido Lionel Messi en detrimento de Javier Mascherano.

“A la ‘Pulga’ le dieron la capitanía por lo que representa a nivel mundial, pero también para motivarle en la Selección, donde siempre ha estado cuestionado por su rendimiento”, explica Montalvo, que desarrolló su carrera deportiva en equipos como Central e Instituto de Córdoba. “El objetivo era dar a Messi un estímulo más, pero es innegable que Mascherano, por sus características, es un perfecto representante de lo que es la filosofía futbolística argentina”.

Fútbol de formación

Lejos de los focos de las estrellas mediáticas, la elección de los capitanes puede seguir otras reglas. En el fútbol base, muchos entrenadores prefieren que más de un jugador tenga la oportunidad de vestir el brazalete, como premio por los esfuerzos realizados o como manera de motivar a toda la plantilla. En algunos casos se da una rotación entre todos los miembros del equipo. Pero no todos comparten esta solución. “Lo que no concibo es que el capitán se escoja casi al azar”, señala Montalvo. “Su elección es muy importante y marca mucho el futuro del conjunto”.

Según el director deportivo de la Academia Marcet, en Alevines o Infantiles lo normal es que el capitán sea el jugador que más se comunica tanto con los compañeros como con el entrenador. “El técnico entonces empieza a darle más responsabilidades en el vestuario. Por ejemplo, en la gestión del material, en el recuento de balones, etc. Quien lleva el brazalete tiene que ser el primero en ofrecerse a ayudar a los responsables del grupo. Y su ejemplo acaba transmitiéndose a todos los demás”.

Sorteo de campo con los capitanes del Marcet A y del Espanyol.
Sorteo de campo con los capitanes del Marcet A y del Espanyol.

También es importante la capacidad de comunicar durante un partido. “Por eso siempre es bueno que el portero pueda ejercer de capitán”, explica Montalvo. “Los arqueros son los que mejor ven el juego. Además, al tener pulsaciones menos aceleradas con respecto a los jugadores de campo, también son los que pueden comunicar más eficazmente tanto con sus compañeros como con el árbitro y los rivales. Desde su posición, tienen una visión más objetiva de lo que ocurre en el terreno de juego. Eso sí, no todos los porteros tienen la personalidad necesaria para llevar el brazalete”.

“el LÍDER no es el que grita a los demás, sino el que sabe motivar a sus compañeros para que mejoren”

Desde la perspectiva del mental coach, Cavalieri señala que hay tres aspectos que un entrenador ha de tener en cuenta a la hora de elegir su capitán. Ante todo, la motivación. “Un líder tiene que saber cuáles son los objetivos del equipo y debe dar el buen ejemplo en términos de puntualidad y esfuerzo en cada entrenamiento”. Luego, también es importante que sea responsable y sepa orientar a sus compañeros: “El capitán tiene que conocer las consecuencias que tienen sus palabras. No tiene que gritar a los demás, sino estimularles para que mejoren, diversificando sus reacciones según el carácter de cada compañero”.

Por último, Cavalieri también habla de la “percepción de la competencia”. Si un líder también es un jugador destacado, su buen nivel técnico y táctico siempre es un plus, porque el resto del grupo percibe sus habilidades como un “valor añadido”. Todo suma a la hora de generar confianza hacia el capitán. Sus compañeros tienen que sentirse representados por él. “Pero eso no quiere decir que tengan que elegirlo”, puntualiza Montalvo. “La última palabra en la elección del capitán siempre es del entrenador, porque él tiene las riendas del equipo y sabe hacia dónde dirigirlo”.

 

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