El liderazgo deportivo no se ejerce solamente desde la técnica, sino también desde la empatía, la personalidad o la autoridad moral.

El Manchester United de George Best, la Argentina de Maradona, el Milan de Sacchi, el Barcelona de Guardiola, el Inter de Mourinho… Todo equipo tiene su guía, su figura de referencia de cara a la afición y la opinión pública. Existen muchas formas de encabezar un proyecto ganador. Y también es posible que varios líderes coincidan en una misma plantilla y colaboren en igual medida -cada uno con sus características- al éxito del grupo.

Un equipo de fútbol no deja de ser una pequeña sociedad, con mecanismos que van más allá de lo estrictamente deportivo para involucrar aspectos sociales, psicológicos o emocionales. Tanto, que a cada una de estas dinámicas puede corresponder un líder distinto. “Un proyecto deportivo es un conjunto de recursos humanos, acciones y roles dirigidos a alcanzar un determinado resultado”, explica el psicólogo deportivo Fabio Ciuffini. “Precisamente por eso, la presencia de uno o más líderes complementarios puede ser beneficiosa para un equipo, siempre y cuando el resto del grupo acabe compartiendo el mismo objetivo”.

“UN líder está llamado a activar los recursos del colectivo posibilitando la cohesión de todos SUs miembros”

¿Cuáles son las características de estas figuras de referencia? “El líder es el que está llamado a activar los recursos del colectivo, posibilitando la cohesión y la participación de todos los miembros del conjunto. Eso significa tirar del equipo, pero no sólo eso. Para un líder lo fundamental es estimular la proactividad de cada individuo y dirigirla hacia un objetivo común“, añade el responsable de Calcio Scouting, proyecto italiano cuyo objetivo es fomentar el crecimiento del futbolista a partir de los aspectos psicológicos y formativos de su persona.

En el fútbol, la primera y más evidente forma de liderazgo que se puede ejercer es la que procede de la técnica. El mejor jugador del equipo acaba siendo un ejemplo para los demás y con su talento puede empujar al conjunto hacia el éxito. Es el caso de Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo o Totti. Son jugadores capaces de ganar partidos ellos solos y que saben motivar a sus compañeros de vestuario simplemente gracias a su habilidad en el terreno de juego. Algunos de ellos no destacan por su personalidad fuera del campo y otros quizá no sean ejemplos de generosidad o de compañerismo, pero sus descomunales cualidades técnicas les valen para tirar de un equipo.

Pepe Reina hace gala de su habilidad como 'speaker' tras ganar el Mundial de 2010.
Pepe Reina (izda.) hace gala de su habilidad como ‘speaker’ tras ganar el Mundial de 2010.

Luego está el líder de vestuario. “Es ese que habla y cuenta chistes, o el que da la arenga final en los momentos importantes”, señala Andrés Raya, codirector del programa Liderazgo de Personas y Gestión de Equipos en ESADE. Sus palabras parecen describir a la perfección el perfil que tuvo Pepe Reina en la Selección española. A sus 35 años, el actual portero del Milan participó en 2018 en su cuarto Mundial. Entonces era un secreto a voces que fue convocado más por su capacidad de hacer piña en el vestuario que por lo que podía aportar en el terreno de juego. Lo dicho, en el fútbol táctica y técnica no lo son todo.

Otro tipo de guía es el que lleva el liderazgo en su propio nombre: el capitán del equipo. “Es el que lleva el brazalete, el que habla con el árbitro, es la voz del equipo y el que se muestra como emblema frente al público”, explica Raya. El capitán tiene que ser un ejemplo para sus compañeros en términos de esfuerzo, responsabilidad, comunicación, autoridad moral. Una características que han tenido jugadores como Gerrard, Mascherano o Sergio Ramos. En este caso más que en otros, la veteranía es un grado.

“Un LÍDER TIENE un papel negativo cuando PRIORIZA SUS PROPIOS OBJETIVOS FRENTE A LOS COMUNES”

Al listado de los líderes naturales de un equipo no puede faltar la figura del entrenador. Si un lateral derecho puede tener una brillante carrera deportiva sin tener que demostrar un gran liderazgo, lo mismo no se puede decir de un ‘míster’. Al margen de su trabajo táctico, su principal tarea es precisamente la de fomentar el espíritu de equipo y la solidaridad entre sus jugadores. Esa función se puede llevar a cabo desde el carisma y la autoridad, como es el caso de Capello, Ferguson o Mourinho. Pero también es posible compactar a un colectivo desde el diálogo, la empatía y la participación colectiva, como han demostrado Del Bosque, Zidane o Ancelotti.

Si existen distintas formas de ser líder y distintos líderes en un equipo, entonces es imprescindible que ninguno de ellos obstaculice a los demás. “Un guía puede desarrollar un papel negativo cuando utiliza su carisma de forma disfuncional, es decir en contra de los objetivos originarios del grupo al que pertenece”, explica Ciuffini. “Es una situación muy común en el mundo del fútbol. Se da, por ejemplo, cuando el líder del vestuario empuja a sus compañeros a no respetar las órdenes del entrenador”. En casos de este tipo, lo que falla es que no se respeta una de las principales reglas del liderazgo en el fútbol: priorizar los objetivos comunes frente a los propios.

 

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