Danil Ankudinov llega a la Selección kazaja tras tomar unas decisiones audaces sobre su futuro deportivo.

La primera vez que Danil Ankudinov se puso en contacto con Marcet, se hizo pasar por su padre. Llamó a esta Academia desde Tenerife, donde llevaba cuatro años viviendo con su madre y su hermana. En la isla había descubierto el fútbol y soñaba con dar el salto a la Península para convertirse en un jugador profesional. Y, puesto que su padre viajaba continuamente entre Kazajistán y España, decidió tomar la iniciativa para pedir informaciones sobre el Programa Profesional.

Danil tenía entonces 14 años y lo que hizo fue más el resultado de sus ganas de mejorar que un engaño a sus padres. De hecho, su familia nunca dudó en apoyarle en lo que a fútbol se refiere. Tanto es así que hasta le permitió quedarse en España para poder perseguir su sueño. Ocurrió cuando Danil tenía ocho años y viajó a Tenerife para pasar las vacaciones. El plan era que toda la familia volviera a Kazajistán al final del verano, pero eso nunca llegó a pasar.

Danil Ankudinov se entrena en la Academia de Alto Rendimiento Marcet.
Danil Ankudinov se entrena en la Academia Marcet.

“En Tenerife había descubierto el fútbol y no quería dejarlo escapar”, recuerda Danil. El hoy delantero era entonces un campeón de Taekwondo, y al final del verano se encontró ante una importante encrucijada. “Me quedaban cinco días para volver a Kazajistán, y mi padre me preguntó si quería quedarme en Tenerife. Con toda la seguridad del mundo, le contesté que sí. Había mejorado mucho en pocas semanas y no quería abandonar el fútbol”.

Cinco meses después, su padre le volvió a hacer la misma pregunta. Y Danil le volvió a dar la misma respuesta. El chico incluso había sido convocado por la Selección Española de Taekwondo, pero decidió pasar página y dedicarse al fútbol. “Al comienzo fue complicado en Tenerife, porque no sabía el idioma, no tenía amigos… Hubo noches en las que estaba muy triste. Lo único que me juntaba con otros niños era el fútbol“.

Danil Ankudinov durante un partido contra el Atlético de Madrid.
Danil Ankudinov durante un partido contra el Atlético de Madrid.

Pocos años después, a Danil le aconsejaron dar el salto en la Península. La Academia de Alto Rendimiento Marcet fue su puerta de entrada. Antes, con un curso intensivo de Semana Santa y una participación en la Oviedo Cup. Después, con su estreno en el Programa Profesional para la temporada 2018-19.

“Lo que más me sorprendió es que en Marcet la gente es muy positiva, muy abierta, siempre dispuesta a ayudarte”, explica el delantero kazajo. “Yo creía que el proceso de adaptación iba a ser complicado como en Tenerife, pero aquí fue súper rápido. Desde los primeros días estuve muy a gusto. Y cuando te adaptas rápido, también juegas mejor”.

“EN KAZAJISTÁN estaba llenO de gente que nos sacaba fotos… ¡Hasta me pIdieron autógrafos!”

Fue al final de esa primera temporada en Marcet cuando a Danil le llegó el mejor regalo que el fútbol le haya hecho hasta el momento. “Un día, estaba en mi casa jugando a la Play Station, y se me acercó mi padre. Me dijo que tenía una buena noticia, pero yo estaba con los cascos puestos y casi no lo escuché… Me dijo entonces que la Selección Sub-17 de Kazajistán me había convocado. En ese momento era la persona más feliz del mundo“.

Danil Ankudinov posas con sus compañeros de la Selección Sub-17 de Kazajistán.
Danil posa con sus compañeros de la Selección kazaja Sub-17.

“Me sentí como un futbolista profesional. La Federación kazaja me pagó el billete de avión y me lo envió a Barcelona. Cuando aterricé, me estaba esperando una persona que me llevó a uno de los mejores hoteles de la capital. Cada vez que íbamos a entrenar, las calles estaban llenas de gente que nos sacaba fotos… ¡Hasta me pidieron autógrafos!. Fue increíble, no sé cómo explicarlo. Es algo que no se puede comprar con dinero. Sólo puedes ganártelo entrenando duro”.

 

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