Gustavo Zelaya lleva año y medio en Marcet. Su talento y su compromiso le han valido la convocatoria a la Selección Sub-17 de Honduras.

Volvió a casa en Navidades para estar con su familia, disfrutar de sus amigos y descansar. Pero Papa Noel le cambió los planes dejándole bajo el árbol la convocatoria a la Selección Sub-17 de Honduras. Más entrenamientos y más trabajo. Pero era el regalo más esperado para alguien que lleva toda su vida preparándose para ser futbolista profesional.

Gustavo Zelaya lleva año y medio en la Academia de Alto Rendimiento Marcet. Llegó a Barcelona en junio de 2015 para dar un paso adelante en su carrera futbolística. Una decisión complicada para un chico de 14 años. El fútbol le exigía dejar su tierra natal y a cambio sólo le prometía entrenamientos duros en un país lejano.

El tiempo se encargó de demostrar que Gustavo optó por la senda correcta. Lo que a corto plazo parecían unas condiciones difíciles de asumir para un futbolista tan joven, a la postre se convirtió en el comienzo de una historia de éxito personal. Las bases técnicas, la seriedad y las ganas de llegar de Gustavo encontraron en Barcelona una metodología capaz de hacer brotar un talento cuyos esfuerzos ya tienen recompensa.

“Desde el comienzo mostró calidad con la pelota entre los pies y destacó por su fuerza”, comenta Alberto Martín, entrenador del joven hondureño. “Siempre ha seguido una buena línea de trabajo gracias a una de sus mejores características, que es su regularidad. Esto le permite tener unos valores estables que se aproximan mucho a los que se exigen en el fútbol profesional”.

Gustavo ha evolucionado positivamente en Barcelona y hoy es un lateral derecho completo. “Es un buen defensa, pero también muestra seguridad en la fase ofensiva”, explica Martín: “En los partidos siempre se posiciona correctamente en el campo, domina bien el pase, no pierde balones, presiona al rival cuando tiene que hacerlo… Y en los entrenamientos destaca por su compromiso, su regularidad, sus ganas de trabajar”. Todo esto hace que sea difícil encontrar a un Cadete de segundo año con mejor proyección que Gustavo.

Comportamiento ejemplar

Todo el mundo coincide en subrayar el comportamiento ejemplar del lateral hondureño. No sólo los técnicos, que destacan su “actitud positiva” y su “buena predisposición para seguir mejorando”. También los compañeros, que ven en él un “gran amigo” y una persona “amable, educada y reservada”.

Unas características que Gustavo ya está poniendo al servicio de la Selección Sub-17 de Honduras. El equipo de José Francisco Valladares se concentró en la localidad de Siguatepeque el pasado 17 de diciembre, justo un día después de que en San Pedro Sula empezara el Marcet Soccer Camp. El evento -el primero de este tipo que tiene lugar en el país centroamericano- es una gran oportunidad para todos los jóvenes futbolistas que quieren seguir los pasos de Gustavo, que pasadas las vacaciones volverá a Barcelona para abrir un nuevo capítulo de su prometedora carrera.

 

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