Enrique Peña Novillo ficha por el Atlético de Madrid gracias a su talento y dedicación al fútbol.

Era su primer balón. Un regalo entre otros. Pero a Enrique le gustó tanto que acabó empezando una especie de colección. Cada vez que le preguntaban qué quería, el niño pedía una pelota. “Terminamos teniendo decenas de balones por toda la casa”, recuerda su padre. “Se desplazaba de una habitación a otra conduciendo la pelota, nunca la dejaba. En el parque donde jugaba se empezaron a fijar en él y nos aconsejaron apuntarlo a un equipo de fútbol”.

Enrique Peña Novillo viste hoy la camiseta del Atlético de Madrid y su pasión por el fútbol es más fuerte que nunca. A sus 12 años, el pequeño crack toledano es un jugador completo. Puede jugar de mediocentro, interior o mediapunta. Tiene visión de juego y una gran técnica individual. Defender no es lo suyo, pero es un gran pasador, rápido y con desborde. Sabe jugar bien en corto, al primer toque y con ambas piernas.

Su carrera deportiva empezó en el Club Deportivo Toledo, donde destacó en la categoría de Chupetines. Tanto que el año siguiente dio el salto directamente a los Prebenjamines de segundo año. De ahí pasó al Odelot Toletum, para luego recalar en el Atlético de Madrid. En medio, unos cursos intensivos Marcet que acabaron de pulir su talento.

Enrique Peña saca un corner en un partido con el Atlético de Madrid.

“En 2016 Enrique ya había sido convocado por las selecciones de Toledo y Castilla-La Mancha“, recuerda Pedro, padre del mediocentro. “Estaba en su último año en el Odelot Toletum y estábamos buscando un campus para el verano. Encontramos a Marcet en internet. Vimos que era lo que más se adecuaba a lo que necesitábamos y decidimos llevarle allí. Fue una experiencia muy útil. Tuvo un gran profesor, que enseguida supo ver su calidad y potencial. Enrique ya tenía un perfil técnico bastante bueno, pero en Marcet mejoró aún más, porque aprendió ejercicios que no conocía y nuevos movimientos con el balón. Fue un campus muy completo y estamos agradecidos tanto a su profesor como a la institución por todo lo que hicieron por él”.

Tres meses después de ese curso intensivo, Enrique fichó por el Atlético de Madrid. “Fue una gran alegría para toda la familia”, explica Pedro. “Mi hijo tenía y sigue teniendo una gran dedicación al fútbol, y con ese fichaje vimos recompensado todo el esfuerzo que estaba haciendo. No nos lo esperábamos, pero sí teníamos la esperanza de que se fijaran en él“.

Las responsabilidades y los nuevos retos que conlleva ser un jugador del Atlético no asustan a Enrique y su familia. “Creemos que estar en un ambiente deportivo es lo mejor que le pueda pasar a un niño. El único aspecto negativo puede ser el tema de los estudios, porque Enrique tiene menos tiempo a disposición con respecto a sus amigos. Aun así saca muy buenas notas y estamos muy orgullosos de él”.

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