El talento siempre está en construcción. Pero es imposible mejorar sin acumular horas de entrenamiento grupal.

El fútbol nació como un deporte de equipo, y puede que hoy lo seas más que nunca. En las últimas décadas la táctica ha cobrado un papel cada vez más importante. Entrenadores como Arrigo Sacchi y Pep Guardiola han supuesto auténticas revoluciones en la forma de pensar el ‘deporte rey’. Sus filosofías de juego han marcado un antes y un después. Siempre ocuparán un sitio privilegiado en la historia de este deporte. Seguramente por encima de los jugadores que en el campo han permitido a estos mismos entrenadores triunfar en todo el mundo.

¿Significa esto que el tacticismo se está comiendo el talento individual? Difícil de creer, toda vez que los años del ‘guardiolismo’ han coincidido con el auge de Messi y Cristiano, dos cracks que como nadie han conseguido destacar sobre los demás y convertirse en los auténticos protagonistas de una época que quedará marcada por su continua destrucción de todos los récords personales establecidos con anterioridad.

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo durante un Barcelona-Real Madrid.
Lionel Messi y Cristiano Ronaldo durante un Barcelona-Real Madrid.

¿Cuál es entonces el elemento más determinante? ¿La táctica o el talento individual? “No se pueden separar estos elementos”, declara tajante Pere Tarradellas, ex jugador profesional actualmente en la estructura del RCD Mallorca, donde dirige al Juvenil del CD San Francisco, filial del equipo balear. “Táctica y técnica tienen que ir de la mano. Los patrones de juego a nivel colectivo hacen precisamente que el jugador mejore y que ponga su talento al servicio del equipo”. No sorprende entonces que los mejores años del guardiolismo coincidieran con el auge de Messi. Táctica y talento se refuerzan recíprocamente. O así debería ser.

“La estrategia colectiva de un equipo tiene que ser elegida en función de las características individuales de los jugadores a disposición”, explica Felipe Ragel Mármol, técnico del Cadete A Marcet. Y pone un ejemplo: “Si en mi plantilla tengo a unos extremos rápidos en la contra, lo normal es que intente atrasar un poco la línea de la defensa para crear espacio delante de ellos. El objetivo principal de toda filosofía táctica es explotar los recursos individuales del equipo, y sobre todo de los jugadores que pueden marcar la diferencia”.

Felipe Ragel, entrenador del Cadete A Marcet, da una charla a los alumnos de la Academia de Alto Rendimiento.
Felipe Ragel, entrenador del Cadete A Marcet, da una charla a los alumnos de la Academia de Alto Rendimiento.

También es verdad que el desenlace de muchos partidos parece estar vinculado más a actuaciones individuales que a estrategias colectivas. Un golazo desde 40 metros, una expulsión al comienzo del partido, una mano ‘santa’ en el último segundo… “El gesto técnico tiene mucho peso”, reconoce Tarradellas. “Pero no se puede separar del contexto del partido, de lo que ha pasado antes del encuentro. Un crack puede resolver el encuentro con una proeza personal, pero siempre hay que valorar todo lo que le rodea, todo el camino que ha recorrido para poder realizar ese tipo de jugada decisiva”. Y ese camino no lo ha recorrido solo, sino dentro de un grupo.

La táctica juega un papel cada vez más importante, pero las actuaciones individuales siguen decidiendo los partidos

Al talento le hace falta táctica para aparecer. Es decir que la calidad individual no se da, sino que se construye en un contexto. Según Tarradellas, “lo que hace que el talento se desarrolle son las horas de entrenamiento de calidad, de aprendizaje significativo. Eso tiene mucha más relevancia que las características innatas. En otro contexto, Messi sería otro jugador. Si no se hubiera formado en el Barça, sería un futbolista distinto”. La ‘Pulga’ es lo que es porque ha trabajado para lograrlo.

Así que cultivar el talento individual es fundamental. Pero hay que cultivarlo colectivamente. “En los entrenamientos nunca hay que proponer tareas que aíslen al jugador”, explica el técnico del San Francisco, que antes de firmar con el Mallorca estuvo dos temporadas en Marcet. “Para mejorar, todo futbolista ha de hacerlo a través del juego colectivo. Tiene que recibir estímulos cognitivos procedentes de tareas integradas. De esta forma, el talento individual siempre puede ir a más, porque la capacidad de mejora y de aprendizaje no se acaba nunca en un jugador”. El futbolista, como el hombre, está en permanente evolución.

Pere Tarradellas, actual técnico del CD San Francisco, filial del RCD Mallorca.
Pere Tarradellas, actual técnico del CD San Francisco, filial del RCD Mallorca.

Hace dos años, Tarradellas dirigía en Marcet al mismo equipo que lleva ahora Ragel. Pero los dos técnicos tienen en común más cosas. Sobre todo, comparten la visión según la cual las filosofías de juego siempre tienen que desarrollarse en función de las características técnicas de la plantilla. “La táctica es lo que permite a los jugadores expresarse al 100%”, dice el actual entrenador del Cadete A. “Es verdad que un equipo puede ganar gracias a una actuación individual, pero incluso la grandes gestas de un crack están vinculadas al trabajo de equipo”.

Táctica, técnica, juego colectivo, talento individual… Todo se entrelaza en el fútbol, a veces incluso en modalidades que es díficil entender y explicar. Pero sí hay dos conceptos con los que conveniente quedarse:

  • Primero, que el talento se construye, y se construye con los otros y con el tiempo. Convertirse en un profesional del fútbol pasa por horas y horas de entrenamientos colectivos. Nivel: alto rendimiento. No hay atajos.
  • Segundo, que el talento no para de construirse. El aprendizaje no tiene edad. En un contexto idóneo, siempre es posible mejorar. Tampoco hay excusas.
Compartir