La enseñanza del fútbol ha de adaptarse a las características de cada alumno a través de cursos diseñados para progresar en aspectos concretos.

¿Qué pensar de un médico que prescribe terapias antes de hacer un diagnóstico? ¿Y de un arquitecto que proyecta edificios sin fijarse en el tipo de terreno en el que asentar los cimientos? ¿Y cómo valorar una escuela de fútbol que ofrece cursos sin tener en cuenta la idiosincrasia de cada uno de sus alumnos?

“La construcción de un jugador no puede entenderse como un proceso unilateral. El camino para llegar a ser futbolista no es el mismo para todo el mundo”, explica José Ignacio Marcet. “El recorrido no está marcado, sino que se traza en función de las características únicas e irrepetibles de cada persona. El alumno no tiene que amoldarse a una oferta formativa ya existente. Al revés, la oferta formativa ha de adaptarse a las necesidades del jugador. Tiene que ser una herramienta a su servicio”.

Es lo que se conoce como filosofía ‘tailor-made’. Según el presidente Marcet, “el objetivo es situar al alumno en el centro del programa formativo. Es como hacer trajes a medida. Y lo primero es precisamente tomar las medidas. Es decir, definir las carencias y las fortalezas de cada alumno”. En una palabra, evaluar.

“El objetivo es situar al alumno en el centro del programa formativo. Es como hacer trajes a medida”

Para determinar las condiciones de un jugador es necesario tener en cuenta una multitud de parámetros, tales como su país de procedencia, su cultura futbolística, sus experiencias previa… Pero sobre todo hay que establecer unas coordenadas de evaluación capaces de definir las habilidades y las competencias de cada alumno. Unas rúbricas objetivas basadas en mediciones concretas y revisadas por expertos.

“Esta metodología prevé la grabación de la mayoría de las sesiones de entrenamiento”, explica Marcet. “Un grupo de evaluadores que trabaja de forma independiente de los entrenadores analiza las imágenes para puntuar a los alumnos en profundidad y determinar tanto su condición como los objetivos que tendrán que alcanzar. A partir de ahí los jugadores son agrupados en función de su nivel, su edad y sus exigencias”.

“Con una hoja de ruta clara, el jugador va experimentando una progresión que él mismo nota”

El siguiente paso es adaptar la enseñanza del fútbol a las características de cada uno, creando cursos y sesiones especialmente diseñados para garantizar la evolución del alumno y mejorar aspectos específicos de su técnica, táctica, toma de decisiones, etc. Se trata de un plan detallado y concreto que se amolda a las exigencias formativas del jugador y que es compatible con sus compromisos deportivos, académicos o familiares. Una estrategia de aprendizaje totalmente personalizada que, en función del tipo de alumno, puede apoyarse en entrenamientos presenciales, clases a distancia, sesiones de nuevas tecnologías, cursos intensivos de pocos días, programas profesionales a largo plazo, informes de bioimpedancia, análisis estructruales

Cada jugador tiene necesidades diferentes en momentos diferentes de su evolución deportiva. Por eso, la adaptabilidad es la clave para que todo el mundo pueda progresar. A su ritmo y con sus propios objetivos. “Con esta metodología, el alumno va conociendo sus fortalezas, sus debilidades y cuáles son sus objetivos para mejorar”, comenta el presidente Marcet. “Con una hoja de ruta clara, el jugador va experimentando una progresión que él mismo nota, algo fundamental en términos de motivación y refuerzo positivo. Al fin y al cabo, simplemente se trata de amoldar el Método Marcet a todas las variables propias de un proyecto internacional e intercultural como el nuestro”.

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