El fútbol puede ser una opción de carrera profesional muy válida, siempre que no tengas miedo a ensanchar tu mundo.

Los futbolistas Marcet no tienen fronteras. Para un profesional del deporte rey, resulta imprescindible entender que el fútbol – como fenómeno global – es un mercado global. En Marcet, los jóvenes jugadores aprenden cómo trascender un panorama de escasez, limitado por las propias fronteras, y entrar en un mundo de posibilidades.

En este mapa interactivo, se pueden ver algunos destinos de los futbolistas que han pasado por Marcet:

Este mapa abunda en ejemplos de destinos improbables que terminaron por cambiar la vida de los jugadores. Por ejemplo, Juan Chang. Este futbolista guatemalteco dejó su país para unirse a Marcet, en busca de un paso adelante en su carrera. Un año después, llegó a Nueva Zelanda, donde ha construido su vida. “Marcet me ayudó muchísimo porque me abrió la mente y me hizo entender qué es lo que uno necesita para poder seguir escalando en el fútbol internacional”, explica el extremo derecho.

Otro americano, Pedro Arce, está ahora viviendo el sueño de cualquier niño mexicano: pisar la hierba del estadio Azteca con la camiseta del Club América. Pero su camino, como de costumbre, no fue en línea recta. Marchó de México para unirse a Marcet en Barcelona. Desde la academia española, Arce comenzó una carrera en Grecia, que lo llevó al PAE Veria, en la superliga griega. Su brillante desempeño en tierras helenas le valió un contrato con el Club América.

La que tal vez sea la historia más sorprendente de todas es la de los coreanos Han Kwang-Song y Choe Song-Hyok. El gobierno norcoreano pidió a Marcet que seleccionara y enseñara a jugar  a fútbol a los que serían el futuro conjunto nacional. Ambos jugadores fueron escogidos por entrenadores Marcet en Pyongyang y se mudaron, junto con otros 20, a Barcelona. Solo un año después, ganaron la Asian Football Confederations Cup  sub16 en una final contra Corea del Sur. Después de este éxito, Choe se convirtió en jugador del AC Fiorentina y Han fichó por el Cagliari, en cuyas filas se convirtió en el primer norcoreano en marcar un gol en la serie A italiana.

De Guatemala a Nueva Zelanda.

De México a Grecia y de vuelta a México.

De Corea del Norte a campeones de Asia y, de ahí, a Italia.

Todo a través de Marcet, en España. Todos ellos futbolistas que no tuvieron miedo a ensanchar su mundo.

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