Descansar, cuidar las lesiones y mantener la forma física son las claves para no perder el terreno ganado durante toda la temporada.

Tras 10 meses de entrenamientos y competición, con el verano llega también para los futbolistas el momento de las vacaciones. Desconexión, disfrute, descanso, comilonas… Los deportistas aprovechan este largo parón para dedicarse a lo que no pueden hacer durante el resto del año. Algo lógico y legítimo, pero hasta cierto punto. Porque si el verano acaba convirtiéndose en una gran barra libre, las consecuencias negativas pueden arrastrarse a lo largo de la siguiente temporada.

Los preparadores físicos conocen muy bien los problemas que acarrean unas vacaciones descontroladas. De hecho, parte de su trabajo es guiar a los futbolistas también durante el verano, a través de planes personalizados que garanticen el justo equilibrio entre descanso y mantenimiento de la forma física. La gran mayoría de los profesionales de este sector coincide en señalar tres objetivos como fundamentales para cualquier deportista durante el periodo vacacional:

 

1. Descansar

Después de una larga fase de competición, lo más importante es recargar pilas de cara a la pretemporada. Se trata de resetear el sistema nervioso y olvidarse del estrés y la tensión psicológica acumulada en los meses anteriores. “Hay que descansar, comer diferente, estar con la familia, salir con los amigos y divertirse”, explica Víctor Salas, ex futbolista profesional y actual preparador de la Selección Andaluza de Fútbol Sub-16. “Durante la temporada la exigencia física y mental puede llegar a ser enorme. Hay que aprovechar el verano para desconectar de todo, encontrar tranquilidad y aliviar esa gran presión”.

Un correcto descanso es fundamental para poder rendir al 100%.
Un correcto descanso es fundamental para poder rendir al 100%.

“Siempre instamos a los alumnos de nuestra academia a hacer lo que les apetece durante la primera semana de vacaciones”, comenta Moisés Falces, responsable del Departamento de Optimización del Rendimiento Físico en Marcet. “A partir de la segunda semana es cuando hay que volver a realizar cierta actividad física, pero esa desconexión inicial es importante para que el futbolista vuelva a estar motivado a la hora de reanudar los entrenamientos”.

 

2. Ciudar las lesiones

Al finalizar la temporada son muchos los jugadores que advierten molestias en alguna zona de su cuerpo
. En ese caso las vacaciones son una oportunidad única para regenerar las estructuras dañadas. De hecho, el verano es el momento perfecto para mejorar y perfeccionar todos aquellos aspectos que no se pueden abarcar cuando se está compitiendo por un resultado a corto plazo.

Las vacaciones son una oportunidad única para regenerar las estructuras dañadas.
Las vacaciones son una oportunidad única para regenerar las estructuras dañadas.

Está claro que a la hora de recuperase de una lesión es clave personalizar al máximo los programas de entrenamiento. “Cada jugador es un mundo y hay que tener en cuenta todas sus circunstancias y su historial a la hora de planificar su período transitorio”, explica Lluís Sala, preparador físico de fuerza y readaptador del primer equipo del Girona en la temporada 2018-19.

“En realidad, una planificación personalizada de la post-temporada es fundamental no sólo a la hora de afrontar lesiones. También es importante saber dónde van de vacaciones los futbolistas, durante cuántos días o si tienen la posibilidad de acudir a un centro de entrenamiento”. Cuanta más información tengan los preparadores físicos, más personalizado será el programa de entrenamiento que podrán asignar a cada futbolista.

 

3. Mantener la forma física

Estar de vacaciones no significa descuidar la forma física y la alimentación. “Son muchos los jugadores que durante el verano pierden los buenos hábitos que han mantenido durante toda la temporada”, comenta Sala. “Dejan de cuidar su alimentación, sus hábitos de entrenamiento, sus rutinas de descanso… Eso se puede hacer durante unos días, pero a medida que se va acercando la pretemporada hay que volver a entrenarse”.

“A partir de la segunda semana hay que empezar con trabajos de fuerza y prevención de lesiones”, explica Falces. “Un futbolista no puede desconectar a nivel muscular durante tanto tiempo. Si lo hace, corre el riesgo de sufrir luego molestias en el pubis, sobrecargas de isquiotibiales o de abductores, descompensación entre tren superior e inferior…”.

A medida que se va acercando la pretemporada hay que volver a entrenarse.
A medida que se va acercando la pretemporada hay que volver a entrenarse.

Para no perder tonificación también es bueno probar otros tipos de deportes, como pueden ser el ciclismo o la natación. “Son actividades que implican otro tipo de esquema motor y estímulos distintos que luego redundan en beneficio del jugador”, añade el preparador físico de Marcet, que también aconseja a los alumnos de la Academia que no se aparten por completo del fútbol durante el verano: “El riesgo es llegar a perder la coordinación y la mecánica estructural que ya tenían asimiladas antes del parón”. Ante esta posibilidad, lo suyo es disputar algún partido con los amigos o apuntarse a un campus de fútbol justo antes de empezar la pretemporada.

Por último, mantener la forma física también significa no pasarse con la comida. “Adoptar unos buenos hábitos alimenticios es un factor determinante”, asegura Salas. “Los excesos se pagan. Un jugador que vuelve a la actividad con cuatro o cinco kilos de más puede arrastrar consecuencias durante meses, porque tardará cuatro semanas en recuperar el peso y otras cuatro en recuperar su forma. Eso quiere decir no empezar la temporada como titular y puede llegar a tirar por tierra toda una carrera deportiva”.

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