Gerard Espinalt consigue una beca para jugar y estudiar en una universidad americana.

Hasta hace pocos meses, EEUU no estaba en el horizonte de Gerard Espinalt. “Era mi último año de Bachillerato y mi segundo de Juveniles”, recuerda el portero. “En lo académico, estaba a punto de graduarme. En lo deportivo, una lesión me había impedido tener continuidad de minutos en el campo. Así que debía buscarme universidad y equipo. Fue entonces cuando mi entrenador en Marcet puso sobre la mesa la opción de ir a EEUU”.

Pregunta.- ¿Qué te atraía de esta opción?

Respuesta.- Se trataba de compaginar estudios y deporte de la mejor forma, ya que en EEUU los profesores te respetan como el atleta que eres. Porque yo en ningún momento me planteé dejar el fútbol. Es el deporte que me gusta desde pequeño y mi sueño es jugar hasta que las piernas me digan basta. Por eso lo hablé con mis padres y acabé tomando una decisión que con el tiempo puedo decir que fue acertada.

Espinalt, galardonado como jugador defensivo de la semana en EEUU.
Espinalt, galardonado como mejor jugador defensivo de la semana en EEUU.

P.- Tanto es así, que ya estás cosechando algún que otro reconocimiento, como el de mejor jugador defensivo de la NCCAA y la SAC

R.- Sí, ocurrió a mediados de octubre. Estoy jugando en Oklahoma, en el equipo de la Southwestern Christian University, y ahora mismo vamos primeros en la Sooner Athletic Conference (SAC). En EEUU hay fundamentalmente dos grandes ligas: la NCCAA y la NAIA, donde está mi equipo. Jugamos en la División 1 y nuestra conferencia es la SAC. La temporada dura tres meses, luego los ocho primeros disputan unos playoffs locales que te permiten acceder a la fase final nacional, donde te enfrentas a los campeones de todas las conferencias.

P.- ¿Cómo es el fútbol en EEUU? ¿Te ha sorprendido algo?

R.- Sí, el nivel. Es mucho más alto de lo que pensaba. En mi equipo hay jugadores muy buenos, y casi todos somos internacionales. Me esperaba un fútbol muy físico, muy directo. Pero la verdad es que también aquí se intenta tocar mucho la pelota. Hay fisicidad, pero también mucha táctica y técnica.

Espinalt posa con sus compañeros de la Southwestern Christian University.
Espinalt posa con sus compañeros de la Southwestern Christian University.

P.- ¿Y la Universidad?

R.- Mi día a día en Oklahoma City es muy diferente a lo que era mi día a día en Barcelona. Me despierto a las 07:00 y voy a clase de 08:00 a 12:00. Lo único que te requieren aquí es un trabajo constante. No hay que estudiar tanto como en España, pero hay que hacer deberes continuamente. Yo los hago después de cenar, porque por la tarde entreno. Antes de acostarme también intento ir al gimnasio, porque jugamos dos partidos a la semana y necesitamos estar lo más en forma posible. Además viajamos mucho, y cuando jugamos a domicilio casi siempre dormimos fuera.

“puedo decir que sin el fútbol no estaría EN EEUU. Este deporte lo ha sido todo en este proceso”

P.- ¿Puedes decir que estás en EEUU gracias al fútbol?

R.- Sin duda. En EEUU conceden dos clases de becas: académicas y deportivas. Como mis notas no eran excelentes, no pude optar al primer tipo de ayuda. Pero sí logré una beca deportiva, por lo que puedo decir que sin el fútbol no estaría aquí. Este deporte lo ha sido todo en este proceso.

P.- ¿Es un proceso complicado?

R.- Empieza después de los exámenes, cuando ya tienes tus notas certificadas. Entonces es cuando mandas e-mails a entrenadores de distintas universidades hablando de ti, de tus objetivos, tus cualidades deportivas, etc. En este proceso es fundamental disponer de una videoficha con tus mejores jugadas. Cuando a un entrenador le interesa tu perfil, se pone en contacto contigo y empieza a proponerte ofertas. En mi caso pude elegir entre distintas opciones.

P.- Estuviste en el Programa Profesional Marcet durante cuatro años. ¿Qué aprendiste?

R.– En Marcet básicamente aprendí todo lo que sé. Quieras o no, acabas mejorando en todo. Tener que entrenar dos veces al día y compaginarlo con los estudios te obliga a desarrollar una disciplina de trabajo constante. Eso me permitió madurar mucho y puedo decir que ahora no sería el mismo si no hubiera entrado en el Programa Profesional. También la lesión fue importante. Pasé dos veces por el quirófano y eso me ayudó a entender que el fútbol son oportunidades, y que cuando te dan una hay que saberla aprovechar. Es el valor más grande que aprendí en Marcet.

P.- ¿En qué facetas del juego mejoraste en concreto?

R.- Donde más progresé es en la coordinación y los balones aéreos. Además, aprendí a adaptarme a cada entrenador, y ese me ha venido muy bien. Si tuviera que destacar algo por encima de todo, mencionaría el gran trabajo de los psicólogos deportivos. Antes tenía muchos fallos de concentración, me desconectaba. Trabajé mucho sobre eso, y mi rendimiento cambió de forma bestial. Ahora puedo jugar un partido de 90 minutos concentrado al máximo, y esa es la única forma para poder aprovechar las oportunidades que te da el este deporte.

 

Compartir