Giacomino Dedola ficha por el Grenoble tras vivir una World Cup ‘inolvidable’ en Marcet.

“Estaba disputando un partido de la Academies’ World Cup of Football. Íbamos ganando 4-0, y yo había metido un gol y dado una asistencia. Tuve que salir del terreno de juego para que otro jugador tuviera minutos, y acabamos perdiendo 4-5. El entrenador me hizo volver al césped en los últimos minutos del partido, pero no pude hacer nada para arreglar la situación. Acabé llorando“.

En otro partido hice una chilena perfecta. El balón entró por toda la escuadra en la portería defendida por uno de los mejores porteros de la World Cup. Ni yo me lo podía creer… ¡No sabía cómo había podido hacer un gol como ese! Hasta el comentarista del partido me sonrió y levantó su dedo pulgar. Me sentí muy orgulloso en ese momento”.

El fútbol es sufrimiento y alegría. Incluso en un mismo torneo, como demuestran las dos anécdotas contadas por Giacomino Dedola, que en la World Cup vivió lo bueno y lo malo de ese deporte. Pero tanto lo positivo como lo negativo le hicieron crecer como futbolista y como persona. “Mi experiencia en Marcet es inolvidable. Me marcó como jugador. En Barcelona aprendí a utilizar mi pierna no hábil, a regatear los rivales, cabecear la pelota… Realmente allí es donde lo aprendí todo”.

“Mi experiencia en Marcet Me marcó como jugador. Realmente allí es donde lo aprendí todo”

“Descubrí la World Cup gracias a mi hermano Baptiste, que ya formaba parte de un Marcet Team. Tenía ganas de vivir la misma aventura y acabé disfrutando y mejorando a la vez”, recuerda Giacomino, mediocentro ofensivo que recientemente ha abandonado la disciplina del Craponne para fichar por el Grenoble, club de la Segunda División de Francia.

Giacomino Dedola (dcha.) durante un partido de la World Cup en Marcet.
Giacomino Dedola (dcha.) durante un partido de la World Cup en Marcet.

“Mi padre me hizo participar en un draft. Yo soy un 2005, pero competí con los 2004“, explica el ’10’ francés. “Fue duro, y tuve que darlo todo tanto física como técnicamente. Al final de la sesión el entrenador del Grenoble me dijo que me ficharían. Pese a que una lesión me apartó de los terrenos de juego durante ocho meses, el club no me abandonó. Al revés, me hizo seguir un programa de kinesioterapia pensado para futbolistas profesionales. Estar en un gran equipo tiene este tipo de de ventajas y doy la gracias al Grenoble por esta oportunidad.

Tras la lesión, la aventura de Giacomino con el el club francés pudo finalmente empezar en la temporada 2019-20. “Estoy muy feliz, porque jugaré al lado de grandes futbolistas. Todo acaba de empezar, pero tengo un proyecto y trabajo para llevarlo a cabo: quiero ser jugador profesional y llegar a uno de los mayores clubes de Europa”.

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