Philip Gililow ficha por el CSKA de Moscú tras una vida dedicada a mejorarse como futbolista.

Por Philip Gililow (lateral del CSKA Moscú Sub-18)

Nací y crecí en Holanda. Fue una suerte, porque en mi país el fútbol es muy popular y siempre he tenido a disposición muchos campos disponibles para practicar. Comencé a hacerlo a los 6-7 años, antes y después de ir al cole. Pasaba la mayor parte de mi tiempo libre pateando una pelota con mis amigos en un campo cercano. El fútbol simplemente era una diversión.

En ese momento también estaba practicando gimnasia artística. Y se me daba muy bien. A los 9 años quedé tercero en el Campeonato de Holanda Sub-10. Sin embargo, el fútbol empezó a gustarme cada vez más y se acabó convirtiendo en algo más que una diversión. Empecé a amarlo con locura: llegué a dormir con un balón en mi cama y a jugar cada vez más. Me acuerdo que un día mis amigos y yo nos plantamos en una cancha a primera hora de la tarde y nos quedamos hasta la medianoche. Mi madre se preocupó muchísimo e incluso llamó a la policía. A partir de ese día le prometí que siempre volvería a casa antes del anochecer.

Me lo pasaba tan bien jugando al fútbol que decidí dejar de lado la gimnasia y apuntarme a un club local. Logré convencer a mis padres cuando tenía 11 años. Muchos me dijeron que era muy tarde para empezar una carrera futbolística, pero me dio igual. Yo lo disfrutaba y quería disfrutarlo todavía más.

“Mucha gente SE burlaBA de mí. No creían que pudiera llegar a jugar BIEN, pero yo seguí trabajando”

Empecé así a jugar con el Roda 23, un club situado no muy lejos de donde vivía. De entrada me metieron en el equipo Sub-12/7, es decir el séptimo equipo de esa categoría. O sea, un equipo muy malo. Al principio estaba contento, pero luego empecé a querer más y se me quedó pequeño. Fue entonces cuando comencé a trabajar muy duro. Desde los 12 años me tomé el fútbol muy en serio y empecé a dedicar muchas horas extras al entrenamiento. La siguiente temporada me pusieron en el equipo Sub-13/4. Había mejorado mi situación, pero entendí que necesitaba trabajar más duro y así empecé a prestar atención también a mi dieta. Mucha gente empezó a burlarse de mí. No creían que pudiera llegar a jugar mejor que ellos, pero yo seguí trabajando.

En la temporada 2016-17 me metieron en el equipo Sub-14/3, y el año siguiente llegué al Sub-15/2. Pero todavía no era suficiente. Veía que los entrenadores no creían en mí, pese a que yo me consideraba mejor que otros muchos jugadores que estaban en el primer equipo. Me pareció muy injusto. Estaba cansado de cómo me trataban en el club. Estaba estancado. Necesitaba un nuevo lugar para poder mejorar y para que algún equipo se pudiera fijar en mí.

Philip Gililow durante un entrenamiento en Marcet.
Philip Gililow durante un entrenamiento en Marcet.

Durante el verano de 2018 me puse a buscar soluciones en Internet y me acabé topando con la Academia Marcet. Quería ir a Barcelona. Mi padre, que siempre creyó en mí, me apoyó una vez más y decidió apuntarme a un curso intensivo de verano.  Lo que vi me gustó mucho. Había mejores entrenamientos y un enfoque mucho más serio y profesional. Así, decidí pasar todo el año en Barcelona y apuntarme al Programa Profesional. Dejé mi tierra, mi escuela y mi familia para mudarme a España y seguir mi sueño.

Los comienzos no fueron fáciles. Estaba en el primer equipo de la categoría Sub-16, pero nunca entraba en el once inicial. Además, tuve que aprender el idioma, y eso me llevó tres meses. Las cosas mejoraron con el tiempo. Nunca llegué a ser el jugador estrella del equipo, ni mucho menos, pero aprendí más que nunca. Esa temporada jugamos contra muchos grandes equipos, como Valencia, Villarreal, Crystal Palace, Alavés, Zaragoza, Girona, Oviedo, Numancia…  A veces sólo jugaba una parte del partido, pero fue una experiencia fenomenal. Mejoré literalmente en todos los aspectos del juego. Sobre todo en la táctica y en la toma de decisiones. Estoy muy agradecido a mi entrenador de entonces, Felipe Ragel, que siempre creyó en mí. Aprendí mucho de él y siempre ocupará un lugar muy especial en mi vida.

“en marcet pude JUGAR CONTRA grandes equipos y acabé mejorando en todos los aspectos del juego”

En mi segundo año en Marcet me estrené en la categoría Sub-18. Empecé bien la temporada, pero luego me enfermé y me lesioné cuatro veces. Además, las medidas restrictivas impuestas por las autoridades para hace frente al Covid-19 causaron la abrupta interrupción de la liga en marzo. Pero eso no me hizo cambiar planes. A finales de temporada hice lo que tenía pensado hacer para dar el siguiente paso: buscarme un club. Al comienzo muchos me rechazaron, por diferentes motivos. Hasta que en agosto, por fin, recibí buenas noticias: el CSKA de Moscú quería verme.

El 4 de septiembre de 2020 empecé una prueba de una semana con ese club. Al comienzo entrené con el equipo Sub-18, pero el tercer día me asignaron al Sub-19. Dos semanas después me comunicaron oficialmente que me iban a fichar. Desde entonces tengo el privilegio de poder defender la camiseta de este hermoso club. Porque realmente no importa cuál es tu punto de partida: si realmente quieres algo y trabajas duro para obtenerlo, entonces lo conseguirás. Todo es posible.

 

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