El talento y el compromiso de Gustavo Zelaya le valen su fichaje por el Extremadura.

Volvió a casa en Navidades para estar con su familia, disfrutar de sus amigos y descansar. Pero Papa Noel le cambió los planes dejándole bajo el árbol la convocatoria a la Selección Sub-17 de Honduras. Más entrenamientos y más trabajo. Pero era el regalo más esperado para alguien que lleva toda su vida preparándose para ser futbolista profesional.

Gustavo Zelaya llevaba entonces año y medio en la Academia de Alto Rendimiento Marcet. Llegó a Barcelona en junio de 2015 para dar un paso adelante en su carrera futbolística. Una decisión complicada para un chico de 14 años. El fútbol le exigía dejar su tierra natal y a cambio sólo le prometía entrenamientos duros en un país lejano.

El tiempo se encargó de demostrar que Gustavo optó por la senda correcta. Lo que a corto plazo parecían unas condiciones difíciles de asumir para un futbolista tan joven, a la postre se convirtió en el comienzo de una historia de éxito personal. No sólo por su estreno con la Selección en 2017. También porque su brillante trayectoria le llevó al Extremadura dos años después, después de cuatro temporadas puliendo su talento en Barcelona.

Gustavo en un fotograma de la retransmisión del partido entre los Juveniles de Extremadura y Real Madrid.
Gustavo en un fotograma de la retransmisión del partido entre los Juveniles de Extremadura y Real Madrid.

“Prácticamente viví en Marcet toda mi adolescencia”, recuerda Gustavo. “Traté de aprovechar cada entrenamiento, cada partido…Los momentos más importantes fueron los enfrentamientos con las canteras de equipos como Barça, Atlético de Madrid, Valencia, Athletic Bilbao, Villarreal, Osasuna, Espanyol, Girona… Ahí tenía que poner en práctica lo que había aprendido. Cuando me equivocaba, trataba de recordarlo para trabajar sobre mis debilidades y convertirlas en puntos de fuerza. Así es cómo fui mejorando cada vez más”.

Las bases técnicas, la seriedad y las ganas de llegar de Gustavo encontraron en Barcelona una metodología capaz de hacer brotar su talento. “Desde el comienzo mostró calidad con la pelota entre los pies y destacó por su fuerza”, comenta Alberto Martín, uno de los entrenadores del joven hondureño. “Siempre ha seguido una buena línea de trabajo gracias a una de sus mejores características, que es su regularidad. Esto le permite tener unos valores estables que se aproximan mucho a los que se exigen en el fútbol profesional”.

“Me gustaría servir de ejemplo para muchos chicos, para que entiendan el valor del esfuerzo y el sacrificio”

Todo el mundo coincide en subrayar el comportamiento ejemplar de Gustavo. No sólo los técnicos, que destacan su “actitud positiva” y su “buena predisposición para seguir mejorando”. También los compañeros, que ven en él un “gran amigo” y una persona “amable, educada y reservada”. Unas características que Gustavo ya está poniendo al servicio del Extremadura.

“El club estaba buscando a un lateral derecho y acudió directamente a Marcet”, explica el defensa. “Desde la Academia me enviaron a Almendralejo para poder incorporarme a la pretemporada. Yo sabía que era una gran oportunidad y que tenía que aprovecharla al máximo poniendo en práctica todos los valores aprendidos en Barcelona. Las sensaciones son muy positivas. Soy optimista y espero hacer una gran temporada con el club. Tengo ganas de trabajar y seguir mejorando”.

De su época en Marcet, Gustavo destaca los viajes para jugar partidos y torneos en España, Francia o Bélgica… Y las diferentes culturas que llegó a conocer gracias a compañeros y “grandes amigos” procedentes de todo el mundo. “Pero sobre todo aprendí a darle un sentido al fútbol. Empecé a ver este deporte desde la perspectiva de un director técnico, porque entendí la importancia de ayudar a mis compañeros en del terreno de juego, dando buenas líneas de pase y transmitiéndoles las ideas del entrenador. También traté de ser un líder fuera del campo, en la residencia, en el día a día, animando a mis compañeros a mejorar. Por eso, siento que Marcet es de lo mejor que me ha pasado“.

No sorprende que Gustavo quiere llegar a la excelencia no sólo en lo futbolístico, sino también en lo personal. “Me gustaría que mi vida pueda servir de ejemplo para muchos chicos, para que entiendan el valor del esfuerzo y el sacrificio. Que sepan que la recompensa tarde o temprano les llegará, que es importante que crean en el proceso, en lo que hacen, en su evolución, en que cada día pueden mejorar. Y que nunca se olviden de disfrutar“.

 

 

 

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