Ni el confinamiento impidió que Santiago Hoyos cumpliera su sueño de fichar por un club español.

Santiago Hoyos llevaba poco más de un año en Marcet cuando las autoridades españolas decretaron el confinamiento obligatorio de la población tras el brote de Covid-19. La suspensión de las competiciones oficiales no desanimó al joven delantero colombiano, que decidió quedarse en Barcelona y seguir con su programa formativo pese a las limitaciones impuestas por las autoridades. A sus 18 años, Santiago estaba en una etapa fundamental de su carrera deportiva y sabía que el fútbol tenía que seguir siendo su prioridad, pese a que ya no podía entrenarse como antes.

El tiempo le dio la razón. El delantero de Medellín aguantó en Barcelona respetando todas las recomendaciones de las autoridades sanitarias, pero sin distraerse ni un momento de su principal objetivo. “En la residencia hacíamos abdominales, flexiones, planchas…”, recuerda Santiago. “Para un futbolista es fundamental dedicar tiempo a la actividad física. Mi objetivo era mantenerme en forma y estar listo para cuando se me necesitara”.

Ese momento no tardó en llegar. Tanto esfuerzo tuvo su recompensa pocos meses después, al final del verano, cuando el Extremadura llamó a su puerta. “La noticia me la dio Carlos Rivero, director técnico del Programa Profesional Marcet. Me llamó a su oficina y tuvimos una reunión muy seria, aunque yo no podía contener la sonrisa de oreja a oreja. Tenía mariposas en el estómago, quería saltar… Después llamé a mi familia y fue algo muy emotivo. La sensación fue increíble, un momento muy lindo”.

“Ese paso en mi carrera deportiva es un paso de gigante. Es la recompensa más grande que he tenido. No sólo porque llevaba trabajando muchos años para poder fichar por un club profesional en España. También porque tendré la oportunidad de enfrentarme a los mejores equipos de la Comunidad de Madrid, como el Real o el Atlético. Podré demostrar mi talento, dar un golpe en la mesa y ponerme en el mapa”.

“CUando supe de mi fichaje, no podía contener la sonrisa. quería saltar, Tenía mariposas en el estómago”

Santiago, que llegó a Barcelona desde la Academia ABC de Medellín, trabajó mucho para cambiar su forma de entender el fútbol. “Me di cuenta de que en España el ritmo de juego es muy superior. Al comienzo me costó muchísimo adaptarme. En Colombia estaba más acostumbrado a un juego físico. Aquí aprendí a tocar el balón, a distribuirlo de forma más rápida, a prestar atención a los espacios libres… Mejoré mi visión y mi toma de decisiones en el campo”.

El delantero colombiano había llegado a Marcet en medio de la temporada 2018-19. El primer partido de nivel que tuvo que afrontar fue contra el Zaragoza. “De esos encuentros aprendes mucho. Gracias a ellos entiendes que todavía te falta algo para alcanzar el nivel deseado, que aún hay que trabajar más. Jugar contra grandes equipos es lo mejor, porque te motiva para seguir, te da ese fuego interior para seguir mejorando. Cuando los ganábamos, era como un premio, un incentivo. Cuando teníamos un mal resultado, era un aliciente para trabajar más”.

Después del Zaragoza llegaron enfrentamientos contra  el Valencia, el Athletic Bilbao o el Sporting de Gijón, entre otros. Experiencias de las que Santiago hizo tesoro, toda vez que el joven colombiano ha cumplido su sueño de fichar por un equipo español. “Me voy muy agradecido y muy orgulloso de haber hecho parte de Marcet. Fue un proceso que me ayudó a crecer como futbolista y como persona. Me voy con el objetivo de ser el mejor jugador de División de Honor para luego llegar al primer equipo del Extremadura“.

 

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