El fichaje por el Numancia marca un antes y un después en la carrera deportiva de Jordi Sánchez.

“El día de mi presentación en el Numancia fue uno de los más felices de mi vida. Cumplía un sueño y mi familia estaba conmigo. Que se sientan orgullosos de ti es algo que no se puede describir con palabras. Estar en el futbol profesional es para mí una satisfacción enorme“.

Las palabras de Jordi Sánchez dan cuenta de una trayectoria deportiva que le ha llevado a jugar en Segunda División a los 24 años. El delantero barcelonés fue fichado por el Numancia tras completar una buena temporada en Tercera División con el Mestalla, filial del Valencia: “Era un jugador importante en mi equipo, tenía la confianza del entrenador. Pude jugar muchos minutos y meter goles. Al acabar mi contrato al final de temporada, tenía libertad para fichar dónde quisiera. El interés del Numancia me gustó, me atrajo y no lo pensé mucho“.

“Estar en el futbol profesional es una satisfacción enorme. ahora puedo decir que por fin he llegado”

La web especializada Transfermarkt valora hoy la ficha del punta catalán en 300.000€. Quién lo hubiera dicho hace 10 años, cuando Jordi, a punto de cumplir 14 años, se apuntó a los cursos intensivos de verano en Marcet. “Buscaba un campus para mejorar mi técnica y donde los entrenamientos fueran específicos para cada jugador. Y la verdad es que acerté. Sin duda era un campus distinto a los demás, sobre todo por el trato individualizado que recibíamos los alumnos. También recuerdo que me seleccionaron para competir en un torneo… Fue una experiencia muy bonita“.

Terminado el tiempo de los cursos de fútbol, llegó el momento de los sacrificios. “Para el fútbol te ves obligado a dejarlo todo. Sobre todo, a familiares y amigos. Sabes que te vas y no los vas a ver en mucho tiempo”, explica el jugador del Numancia, que antes de llegar al Valencia estuvo en la UE Vilassar de Mar, la AE Prat y el CF Badalona: “Los futbolistas tenemos tres semanas de vacaciones al año y muchas veces ni tenemos tiempo para ver a todos nuestros seres queridos”.

La satisfacción de haber llegado a Segunda División compensa los sacrificios. Al jugar en el Mestalla, Jordi se había entrenado más de una vez con el primer equipo del Valencia, pero igualmente ha notado el cambio tras su traspaso al Numancia. “El ritmo, la intensidad, la ambición… Ahora es distinto”. Sobre todo lo es la satisfacción de poder vivir de su pasión: “Hasta este año no decía abiertamente que era un futbolista. Aún me parecían palabras mayores. Pero ahora puedo decir que por fin he llegado. Ya soy mayor”.

 

 

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