José recibió la llamada de la Selección Peruana Sub-20 tras unas pocas semanas en Marcet.

Llegó a Barcelona para salir de su zona de confort y acostumbrarse a un tipo de fútbol más rápido. José Bolívar quería mejorar, dar un paso adelante en su carrera deportiva. Y en pocas semanas lo consiguió. Se entrenó duro, jugó partidos importantes y su nombre llegó a figurar en las agendas de los ojeadores de algunos de los mayores clubes de fútbol de España. Al final volvió a Perú, donde recibió la llamada de la Selección Nacional Sub-20.

José Vidal Bolívar Ormeño juega ahora en la Primera División de Perú, en las filas del Club Deportivo Universidad de San Martín de Porres. Es un equipo joven, fundado en 2004, pero que no ha tardado mucho en asentarse en la máxima división del país andino, donde se ha hecho con tres títulos nacionales. José ya pertenecía a este club antes de llegar a Barcelona. De hecho, llegó a Marcet con el apoyo de su propio equipo, que también estaba interesado en que su joven talento se desarrollara en Europa.

“Estoy aquí para aprender”, dejó claro el extremo peruano nada más llegar a Barcelona. “Aquí el fútbol es distinto con respecto a mi país. El juego, la pelota… Todo es mucho más rápido y tengo que acostumbrarme a este ritmo”. Esta actitud mental positiva y esta predisposición a aprender marcaron el éxito de su proceso formativo en Marcet: “Hay muchas diferencias con respecto a los entrenamientos en Perú. Aquí te piden siempre el 100%. Pero en la Primera División de mi país hay jugadores que no dan el máximo. Parece increíble, pero se acaban acomodando porque piensan que ya han llegado”.

No es el caso de José, a quien no le asusta el cambio. El delantero peruano está abierto a nuevas experiencias, porque sabe que no hay evolución sin cambio. “Me da igual jugar por una banda o por otra. También he venido a España para mejorar mi pierna no hábil”, explicaba antes de un partido contra el Real Zaragoza. El primero de una serie de encuentros que le llevaría a medirse contra rivales como Atlético de Madrid, Osasuna, Rayo Vallecano, Estrasburgo o Dijon, entre otros.

Acabada su experiencia con Marcet, José volvió a jugar con su club en Perú. “Cuando regresé era otro jugador. Mi condición había mejorado, jugaba mucho más rápido”. Sus entrenadores acabaron dándole más minutos y José empezó a hacer goles como éste en la Primera División de su país:

A sus 18 años recién cumplidos, el joven extremo tampoco pasó desapercibido a los ojeadores de la Federación Peruana de Fútbol, que por primera vez le convocaron a la Selección Sub-20 del país latinoamericano. “Es lindo estar en tu combinado nacional. Creo que a cualquier chico le gustaría estar en mi lugar, pero yo me lo tomo con tranquilidad y humildad”. Es decir, con la misma actitud que le ha permitido llegar hasta allí.

Compartir