La Selección Sub-13 de Malta acude a la World Cup para que sus jugadores aprendan a portarse como un auténtico colectivo.

El fútbol es técnica, táctica, competición. Pero también espíritu de equipo, convivencia, solidaridad. En el ‘deporte rey’ no todo gira alrededor de la pelota. Sobre todo cuando los protagonistas son niños. Por eso, la Academies’ World Cup of Football es un campeonato que va más allá de la competición, en el que los partidos no son un fin en sí mismos, sino un medio de aprendizaje dentro del proceso de formación de los jugadores.

Este proceso incluye el aprendizaje de unos valores que solamente un torneo de alto nivel puede proporcionar. Por eso la Selección de Malta Sub-13 decidió participar en la World Cup 2018. “Nuestra prioridad es que nuestros jugadores ganen experiencia y aprendan cómo tienen que portarse a nivel de equipo”, explica Paul Gatt, seleccionador del combinado isleño. “Queremos trabajar a nivel de mentalidad para que los chicos aprendan a fijar estándares y gestionar sus emociones en un campeonato de este tipo”.

El combinado maltés posa para una foto de equipo durante la World Cup 2018.
El combinado maltés posa para una foto de equipo durante la World Cup 2018.

El equipo se formó solamente tres meses antes del comienzo de la competición. Los responsables de la Federación maltesa seleccionaron inicialmente a un centenar de futbolistas, de los que quedaron 26. Después, su principal problema fue encontrar rivales a los que enfrentarse. “En Malta no hay con quién medirnos”, comenta Gatt. “Siempre estamos buscando torneos internacionales para subir nuestro nivel. Eso es muy importante para nosotros, porque cuanto antes los chicos empiecen a sumar experiencias competitivas en el extranjero, mejor será para su formación deportiva”.

“Queremos trabajar a nivel de mentalidad para que los chicos aprendan a fijar estándares en un campeonato de este tipo”

“En Barcelona nuestros jugadores están aprendiendo a hacerse sus propias maletas y a vivir una semana sin sus familias. Eso era lo que buscábamos, la oportunidad de ofrecerles una experiencia de este tipo. Para ellos es algo enorme. Es la primera vez que visten la elástica de la Selección. Cualquier chico en Malta querría estar en su lugar. Para ellos esta World Cup es como un auténtico Mundial.”

El único riesgo es que los chicos se lo pasen demasiado bien y se olviden de los objetivos fijados por Gatt y su equipo. “Para ellos estar aquí es como haber ido de vacaciones. Están entusiasmados. Nuestro propósito es cambiar esta mentalidad y construir un verdadero equipo. Los chicos tienen que entender que llevar la camiseta de la Selección conlleva ciertas responsabilidades, y la World Cup nos ofrece la oportunidad de demostrarlo”.

 

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