El encuentro entre el Marcet A y el RCD Mallorca es el símbolo de un vínculo que está creando cada vez más oportunidades de desarrollo personal y profesional para los amantes del fútbol.

El avión sale puntual. A las 08:40 despega del Aeropuerto de Barcelona-El Prat con destino a Palma de Mallorca. A bordo viajan los jugadores y el cuerpo técnico del Juvenil A, buque insignia de la Academia de Alto Rendimiento Marcet. En la isla les espera el RCD Mallorca, que les abrirá las puertas de su Ciudad Deportiva para disputar un partido amistoso.

La expedición aterriza a primera hora de la mañana en la capital de Baleares. El encuentro contra los anfitriones está previsto por la tarde, pero el equipo dirigido por Pere Tarradellas se dirige enseguida a la Ciudad Deportiva Antonio Asensio. Allí los jugadores no sólo comen, sino que también pueden asistir al entrenamiento del primer equipo, invitados por el proprio RCD Mallorca. Una muestra de cordialidad que de alguna forma simboliza la excelente relación existente entre Marcet y las Islas Baleares.

En realidad siempre ha habido un hilo directo entre nuestra escuela de fútbol y el archipiélago. Una relación privilegiada que no se explica solamente por la cercanía geográfica, sino también por los vínculos tejidos por decenas de jugadores y técnicos que a lo largo de las últimas cuatro décadas han cruzado el mediterráneo en ambas direcciones.

Como Alex Ginard, hoy un fijo en las alineaciones de las categorías inferiores del Barça. Antes de llegar al club azulgrana, el mediapunta mallorquín cogió un avión en Palma para aterrizar en los cursos intensivos Marcet. Después de este primer contacto, tanto su familia como sus entrenadores coincidieron en que había que dar una vuelta de tuerca a su formación futbolística. Había que cultivar su talento. Había que sumarle a la disciplina de la Academia de Alto Rendimiento, de donde saldría pocos años después para vestir la elástica del FC Barcelona.

 

Historias de éxito

Ginard sólo es uno de las decenas de futbolistas baleares que han llegado a Marcet para intentar dar el salto al fútbol profesional. Pero también hay muchos entrenadores que emprendieron el mismo camino en busca de oportunidades profesionales. Es el caso de Roberto Cuesta, que tras más de 20 años de experiencia en los banquillos de equipos mallorquines decidió sumarse al proyecto Marcet. Este fotorreportaje da cuenta de su trayectoria.

Además de los vínculos establecidos por jugadores y técnicos con sus historias personales, la relación entre Marcet y Mallorca también se sustenta a nivel institucional. Tanto por las relaciones cordiales que se han entablado históricamente con muchos equipos del fútbol balear, como por una presencia directa en el territorio, que hoy se traduce en la gestión del Campo de Fútbol de Son Caulelles, en la localidad de Pòrtol. Además, Mallorca ha sido una de las primeras sedes a la que Marcet exportó su modelo formativo. Unas iniciativas que en los últimos años se han concretado en convenios con instituciones locales y en la puesta en marcha de campus y cursos de fútbol.

Por todas estas razones, el encuentro entre el Marcet A y el RCD Mallorca es algo más que un partido. Es el símbolo de una relación que está creando cada vez más oportunidades de desarrollo personal y profesional para los amantes del fútbol. Es un partido que seguirá jugándose y declinándose en distintas colaboraciones de carácter institucional y deportivo. Es un amistoso en todos los sentidos.

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