María Vicente da una charla a los alumnos de la Academia de Alto Rendimiento Marcet tras ganar el Mundial Juvenil de Heptatlón.

Hay historias de éxito que empiezan con un engaño. “Un día, cuando era pequeña, mi madre y mi tía me dijeron que íbamos a ir al cine. Yo estaba feliz, pero pronto descubrí que en realidad me estaban llevando a una pista de atletismo. Allí hice vallas y longitud, y descubrí que me gustaba. El año siguiente decidí apuntarme”.

Sin esa pequeña mentira, hoy María Vicente no sería la campeona del mundo Juvenil de Heptatlón. Ni habría establecido el récord mundial Sub-18 de Pentatlón, con una marca de 4.371 puntos. “De pequeña no me gustaba el atletismo, porque pensaba que consistía sólo en correr, correr y correr… Y a mí no me gustaba la idea de cansarme”. El engaño urdido por su madre cambió su forma de ver las cosas y acabó convirtiendo a la heptatleta española en todo un ejemplo de superación.

Con 17 años recién cumplidos, María visitó la sede central de Marcet para dar una charla a los Alumnos de la Academia de Alto Rendimiento. Su trayectoria ejemplar en el atletismo es un ejemplo para cualquier joven que aspire a practicar un deporte al máximo nivel, fútbol incluido. Nadie mejor que María puede explicar a chicos de su misma edad el esfuerzo y los sacrificios necesarios para alcanzar la cumbre en una determinada especialidad.

“no puedo ver a amigos y familiares como me gustaría, pero HAGO algo que me gusta y lo disfruto”

“Los fines de semana no puedes quedar con tus amigos, porque tienes que competir. Además, si como yo eres interna en un Centro de Alto Rendimiento, tampoco puedes ver a tu familia todo lo que te gustaría. Pero son sacrificios que tienen beneficios. Al fin y al cabo no dejas de hacer algo que te gusta, lo estás disfrutando y encima puedes llegar a visitar varios países para participar en competiciones internacionales”.

La especialidad de María es el Heptatlón, una prueba de tremenda exigencia y dureza que incluye distintas especialidades: carreras de 200 y 800 metros lisos, carrera de 100 metros vallas, salto de altura, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y lanzamiento de peso. Siete deportes en uno. Cada cual con sus especificidades, a veces contradictorias entre ellas. Porque la fuerza y la explosividad necesarias para lanzar una jabalina requieren un tipo de entrenamiento muy distinto con respecto a la resistencia que es preciso tener para ganar una carrera de 800 metros.

María Vicente posa junto con los alumnos de la Academia de Alto Rendimiento Marcet en Barcelona.
María Vicente posa junto con los alumnos de la Academia de Alto Rendimiento Marcet en Barcelona.

Pero el secreto de la joven heptatleta no está sólo en su capacidad para adaptar su físico a especialidades tan distintas. También está en su cabeza. En una entrevista a ‘El Confidencial’, su ex entrenador Álvaro Javier Fernández aseguró que María está lista para hacer grandes cosas: “Sobre todo si su cabeza continúa funcionando de la misma manera. Es cierto que ahora la presión va a ser mayor, pero hablamos de una atleta inteligente. Es fácil entrenar con ella porque escucha todo lo que le dices, sin por eso dejar de exponer su opinión. Considero que puede hacer historia en el atletismo español si continúa por esta línea”.

María sueña con llegar a disputar los Juegos Olímpicos, pero también sabe que es muy difícil poder vivir de su pasión. Por eso no tiene intención de abandonar los libros. “El atletismo es un deporte minoritario, no es como el fútbol. Estoy en esto porque me gusta, no por el dinero. Ahora estoy estudiando Primero de Bachillerato. Me gustaría acabar Segundo, hacer la Selectividad y dedicarme a una carrera universitaria o hacer un módulo. Pero tengo claro que quiero seguir estudiando“.

 

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