Su familia buscaba una formación deportiva, académica y humana. Hoy Mario García cursa un grado superior de Marketing y juega en el Girona.

2017 ha sido un año histórico para el Girona FC. Y para Mario García. Mientras el club catalán ascendía a Primera División por primera vez en su historia, el lateral cántabro daba el salto a la élite del fútbol español fichando por ese mismo equipo. Dos trayectorias exitosas entrelazadas por el destino y cuyo capítulo final está aún lejos de ser escrito.

La historia de Mario empieza en Santander, su ciudad natal. El Racing, equipo de referencia en Cantabria, no tardó en fijarse en él. “Empecé como Alevín con el club verdiblanco y llegué hasta Cadetes”, recuerda el hoy lateral del Girona. Fueron muchos años vistiendo la misma camiseta y el riesgo de estancarse era real.

“Mario estaba en un muy buen equipo, pero un futbolista tiene que ver no sólo dónde está, sino también a dónde puede llegar”, explica Carlos Rivero, director técnico de la Academia de Alto Rendimiento Marcet: “En Santander, como en otras ciudades de ese tamaño, puede ser difícil progresar, porque un jugador nunca se ve obligado a salir de su zona de confort. Para mejorar siempre hacen falta nuevos retos y llega un momento en que el cambio se torna indispensable“.

 

Pero el cambio no llegó tanto de la mano de Mario, como de su familia. “Siempre fue muy tímido y creíamos que le venía bien abrirse un poquito más y conocer otras realidades”, recuerda la madre, Marisa Saiz. “Empecé a buscar campamentos de verano fuera de Cantabria y di con Marcet. La información que encontré me enamoró“.

Fue así como Mario llegó a Barcelona para participar en la Talent Cup. Quince días fueron suficientes para que los técnicos Marcet se fijaran en él y le propusieran quedarse todo el año en la Academia de Alto Rendimiento. “Conociendo su situación, desde el primer día vi que ese proceso le iba a venir muy bien a Mario”, comenta Rivero, que no esconde su “orgullo” al ver que sus previsiones se cumplieron con el fichaje por el Girona.

Antes de llegar al equipo catalán, el lateral cántabro también tuvo otras oportunidades para ponerse en el escaparate de clubes de primer nivel. En otoño de 2016 estuvo de gira en Madrid, donde pudo enfrentarse a equipos del calibre de Atlético de Madrid, Getafe CF o Rayo Vallecano. En el mismo periodo también se fue a probar con el Real Betis Balompié junto a otros tres compañeros de equipo, que en este vídeo cuentan cómo se prepararon para ese tryout:

La progresión futbolística de Mario estaba fuera de toda duda. Pero sus padres no sólo querían que su hijo mejorara deportivamente. Buscaban también una formación académica y humana. “Lo que nos preocupaba era que pudiera seguir con éxito sus estudios y que tuviera la posibilidad de convivir con otras culturas e idiomas”, señala Antonio García. “Desde el principio apostamos por este proyecto, y todo se ha cumplido al 100%. Eso sí, al comienzo fue duro“.

Se refiere el padre de Mario al inevitable proceso de adaptación por el que pasan los alumnos Marcet. Nunca es fácil vivir en una ciudad nueva, dejando a familiares y amigos de toda la vida. Pero en el caso de Mario había otros dos factores que en principio podían complicar su estancia en Barcelona. En primer lugar, tener que abandonar a un club prestigioso como el Real Racing Club de Santander. En segundo lugar, adaptarse a una posición nueva en el campo.

“Mario llegó como extremo, y la verdad es que en ese momento nos aportaba más en esa posición que como lateral”, explica Rivero: “Pero en Marcet nunca nos centramos en el rendimiento inmediato y entonces creíamos que le venía bien jugar más atrás. Al comienzo tuvo problemas para acostumbrarse a la nueva posición, pero sus condiciones innatas eran perfectamente adaptables al perfil de lateral en el fútbol moderno. Hicimos ese cambio pensando en su futuro“.

La apuesta salió bien, y Mario no tardó mucho en demostrar su valor en las filas del Girona, como demuestra el gol que metió al FC Barcelona en su estreno con la camiseta rojiblanca:

Hoy Mario sigue jugando en División de Honor, donde compite contra equipos como el RCD Espanyol o el RCD Mallorca, además del mencionado Barça. Está “muy contento” con su vida en Girona, donde cursa un Grado Superior de Marketing. Fútbol, estudios y valores siguen siendo los ejes en torno a los cuales se articula su día a día. Exactamente lo que deseaban tanto él como su familia.

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