El sistema Matrix permite conocer y monitorear las fortalezas y las carencias de un jugador gracias a más de 140 mediciones concretas y objetivas.

“El fútbol lo es todo para mí”. Así Erik Sánchez describe su relación con el balón. Un amor que floreció en Orlando cuando aún era un niño. “Un día, al salir de la escuela, vi a unos chicos mayores que estaban practicando. Me encantó y enseguida les dije a mis padres que quería practicar este deporte. Así empecé, y desde entonces no he parado“.

Erik nunca se separa de la pelota. Se entrena con su equipo, juega en el colegio y a menudo pasa su tiempo libre lanzando el balón contra una pared. Una vez acabado el curso académico 2017-18, sus padres pensaron que tanta pasión por el ‘deporte rey’ necesitaba una recompensa. Decidieron apuntarle a un curso de Alto Rendimiento en Barcelona, con el objetivo de acercarle a su sueño de convertirse en un jugador profesional.

A sus 15 años, Erik cruzó el Atlántico para entrenarse durante un mes en la cuna del fútbol mundial. Nada más llegar, aprendió la primera lección: si quería mejorar, antes que nada tenía que conocer sus fortalezas y sus carencias. “En EEUU nunca he recibido ningún tipo de evaluación, pero creo que eso es fundamental para saber lo que hago bien y lo que hago mal. Sin eso, nunca podré mejorar de verdad”.

“si analizamos el disparo, no nos limitamos a EVALUAR el tiro en sí, sino que diferenciamos entre interior, empeine, puntera, volea, etc.”

Desde su primer entrenamiento en Marcet, el mediapunta americano notó enseguida que un equipo de técnicos filmaba todas las sesiones. El objetivo de estas grabaciones es evaluar de la forma más completa posible a todos los alumnos de los cursos intensivos para puntuarlos en profundidad y determinar tanto su condición actual como los objetivos que tienen que alcanzar.

“Me han valorado utilizando una escala del 0 al 40 en más de 140 aspectos”, comenta Erik en alusión al Matrix, un sistema de rúbricas objetivas basadas en mediciones concretas y revisadas por expertos. “Esta metodología está pensada para que cada jugador vaya conociendo sus puntos fuertes y sus debilidades”, comenta Jordi Aumatell, responsable del Departamento de Evaluación Marcet: “Por ejemplo, si hablamos del disparo, no nos limitamos a analizar el tiro en sí, sino que diferenciamos entre interior, empeine, puntera, volea, etc.”

Evaluación de un alumno Marcet en algunas de las más de 140 rúbricas del sistema Matrix.
Evaluación de un alumno Marcet en algunas de las más de 140 rúbricas del sistema Matrix.

“A partir de ahí establecemos objetivos personalizados y muy concretos para que el jugador progrese en lo que más le hace falta”, añade Aumatell. “Evaluamos a cada alumno de forma constante en el tiempo para poder monitorear su evolución y diseñar una hoja de ruta clara”. Gracias a las rúbricas Matrix y a los principios de la filosofía ‘tailor-made’, el propio jugador nota la progresión que va experimentando, lo cual es fundamental en términos de motivación y refuerzo positivo.

Después de la primera evaluación, los profesionales Marcet tienen el objetivo de adaptar la enseñanza del fútbol a las características personales de cada alumno, creando cursos y sesiones específicamente diseñados para mejorar aspectos concretos de su técnica, táctica, toma de decisiones, etc. “Aquí no es como en EEUU, donde los entrenamientos no están realmente estructurados”, explica Erik. “En Marcet ya está todo preparado antes de empezar la sesión. Los entrenadores lo planean todo detalladamente y saben lo que van a hacer durante toda la semana. El año que viene quiero volver para progresar aún más“.

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