Miguel Ángel Morro defiende los colores del Rayo y ya ha podido debutar con el primer equipo: ‘Si el fútbol no te hace feliz es imposible progresar’.

Se define como un portero con “mucho carácter”, que se crece “en partidos difíciles y situaciones complicadas”. Con sus 193 cm de estatura, Miguel Ángel Morro tiene planta para llegar a lo más alto. Y de momento va bien encaminado, ya que viste la elástica del Juvenil del Rayo Vallecano y ya ha llegado a debutar con el primer equipo del club madrileño en un amistoso contra el Bristol City FC. Un escenario importante para un guardameta que empezó a practicar en el salón de su casa y llegó por primera vez a Marcet a los 12 años de edad.

Pregunta.- ¿Qué tipo de guardameta eres?

Respuesta.- Soy un portero que juega mejor que se entrena. Me defiendo bien en los balones aéreos y suelo estar siempre adelantado para ayudar a mi defensa.

P.- ¿Cuándo te empezó a gustar el fútbol?

R.- Empecé a dar patadas al balón en cuanto pude sostenerme en pie, alrededor de los 2 años. Mi familia siempre veía fútbol en la tele y no había rincón de mi casa en el que no te encontraras una pelota.

P.- ¿Por qué decidiste ser portero?

R.- Todo comenzó en la puerta del salón de mi casa. Me acuerdo que mi padre y mi abuelo me tiraban la pelota con la mano y yo pasaba tardes enteras jugando con ellos, a ver cuántos tiros les paraba… Al ver la ilusión que tenia , mi padre decidió apuntarme al equipo del barrio. Ahora ya llevo 13 años como guardameta.

P.- ¿Es muy distinto ser portero a ser jugador de campo?

R.- Siempre me he preguntado: ¿Qué se sentirá al marcar un gol? Eso no lo sé, pero puedo decir que para ser portero tienes que tener un don especial , algo distinto a los demás. Es esa pizquita de mala ostia, esa valentía de ponerte bajo los tres palos… Sólo unos pocos privilegiados podemos disfrutar de esta locura. El guardameta es el pilar fundamental del equipo, es el que tiene más responsabilidad y sufre más la presión. El portero siempre es el primero en ser criticado.

P.- ¿Cuándo y por qué acudiste a Marcet?

R.- La primera vez fue a los 12 años, en Madrid. Repetí los tres veranos siguientes y, ya con 15 años, di el salto a la sede central de Barcelona, donde también he repetido. Mucha gente me había recomendado Marcet por el buen nivel que alcanzaban los jugadores que salían de sus cursos. Mi objetivo era pasármelo bien, disfrutar del futbol y, sobre todo, ir mejorando con la ayuda de grandes entrenadores de porteros.

P.- ¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a Marcet?

R.- La primera vez no sabía muy bien lo que hacer, ya que te tratan y te cuidan como si fueras profesional, y eso es de agradecer. Me parece que Marcet tiene un método increíble de trabajo, tanto futbolístico como personal. Te forman y te preparan como un auténtico profesional. Son cursos que te hacen sacar lo máximo de ti y en los que se crea un ambiente de trabajo y compañerismo espectacular. Además, me parece fantástico como se trabaja con la persona en sí: la psicología , el compañerismo , las metas que debes tener, el respeto y las tres famosas ‘H’ [Humildad, Humanidad, Honestidad]. Algo que me sorprendió es que en Marcet no te vienen con cuentos chinos. Te dicen de forma clara que llegar al fútbol profesional es muy, muy difícil. Eso sí, siempre están ahí para ayudarte a cumplir ese sueño que muchos tenemos desde pequeños.

P.- ¿Cómo llegaste al Rayo Vallecano?

R.- Estaba jugando en el RSD Alcalá y sabia que algún equipo importante me estaba ojeando. A una semana de terminar la temporada me llamó mi gran amigo y representante Luis Miguel Manzano, comunicándome que el Rayo quería verme. Acudí a la prueba y a partir de ahí entré en los planes del club.

P.- ¿Te lo podías imaginar unos años antes?

R.- Sí, porque llevaba años trabajando y sacrificándome para que ocurriera. Sabía que, si daba todo de mí, tarde o temprano iba a firmar por un equipo importante. Era cuestión de paciencia y de saber aprovechar las oportunidades que se me presentaban.

El portero Miguel Ángel Morro bloca un balón aéreo durante un entrenamiento con el Rayo Vallecano.

P.- ¿Qué se siente al entrenar con el primer equipo?

R.- La primera vez me avisaron un día antes, ya que se había lesionado un portero. La verdad es que sentí una gran alegría, ya que nunca había vivido esa experiencia. Al entrenar al lado de los mejores sólo puedes aprender y escuchar los consejos que te dan.

P.- ¿Por qué volviste a Marcet pese a estar ya en un gran equipo?

R.- Para llegar en forma y con buenas sensaciones a la pretemporada. Un curso como Desafío Barcelona me viene fenomenal para no estar parado todo el verano. Además, eso de acudir a Marcet se ha convertido en una rutina para mí, ya que cada año salgo más contento. Disfrutar también es importante, porque si esto del fútbol no te divierte o no te hace feliz, entonces progresar es imposible.

P.- También tuviste la oportunidad de entrenarte en Manchester…

R.- Sí. Fue a través de Marcet. Estuve dos días en la ciudad deportiva del Manchester United entrenando con la Sub-19 y la Sub-21. Al final no les encajé, pero me quedo con una experiencia que me ha marcado. Estuve en unas instalaciones espectaculares y viví un ambiente fantástico. Además, pude conocer en persona a Víctor Valdés.

P.- ¿Y ahora cuáles son tus objetivos a medio y largo plazo?

R.- Mantenerme en el Rayo Vallecano y trabajar durante muchos años para conseguir llegar a Primera División, que es el sueño que tengo desde pequeñito. Sé que si pongo todo lo que tengo dentro lo conseguiré.

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