Un sordociego colombiano desarrolla un lenguaje de señas para entender lo que pasa en el campo.

El fútbol es superación constante. No sólo para los jugadores, sino también para los aficionados que por alguna razón no pueden seguir al equipo de su corazón. Como el colombiano José Richard Gallego, a quien el destino se lo ha puesto especialmente complicado. Como consecuencia del Síndrome de Usher, este hincha de Millonarios perdió el oído a los nueve años y se quedó completamente ciego a los 15.

Lo que la enfermedad no pudo quitarle son sus ganas de fútbol. José no quería renunciar a seguir a su equipo, pese a que la vida le había cerrado vista y oído, los dos principales canales de acceso para disfrutar de su deporte favorito. Se las ingenió entonces para buscar una tercera vía. En terreno inexplorado, como un alpinista que abre una nueva ruta. Pero no en solitario, sino al lado de su gran amigo César Daza.

El invento es simple, pero necesita de mucha práctica para poder funcionar. De hecho, lo que han hecho José y César es desarrollar un nuevo lenguaje de señas que permite al primero entender lo que el segundo escenifica con sus manos a lo largo de un partido de fútbol. Para cada tipo de jugada tienen un código especial. Y todo lo hacen poniendo sus manos en un tablero de madera que reproduce el terreno de juego.

José Richard Gallego y César Daza se ríen durante un reportaje realizado por ‘El Espectador’.

En la Fundación Marcet tuvimos el placer de poder ver a esta pareja de amigos manos a la obra. LaLiga les invitó a España durante unos días como reconocimiento por la labor que han ido desarrollando en Colombia, donde se han convertido en un ejemplo de convivencia. Tanto es así que José es hoy la única persona que ‘puede’ entrar en el estadio de Santa Fe con la camiseta de Millonarios.

Al lado de la pista central de la Ciudad Deportiva Marcet, José y César se sentaron y dieron una demostración de cómo un sordociego puede disfrutar de un partido de fútbol. Algo que ahora quieren difundir por todo el mundo a través del proyecto ‘Fútbol en la piel’. Ambición no les falta. Pasión y creatividad tampoco. Al final, José y César tienen lo que tienen los mejores futbolistas. Y como ellos están escribiendo una gran historia de superación personal.

Compartir