Cuidar el entorno en el que un jugador transcurre su día a día es prioritario de cara a su desarrollo deportivo.

La vida de un futbolista es una serie continua de cambios. Nuevos equipos, nuevos países, nuevos compañeros… Adaptarse de manera rápida y eficiente es fundamental para rendir al máximo nivel sin importar el escenario que se pise. Y una aclimatación rápida y exitosa pasa necesariamente por un entorno cómodo. Por eso, cuidar el ambiente en el que un jugador de fútbol transcurre su día a día se antoja prioritario de cara a su desarrollo deportivo. Empezando por la residencia en la que vive.

“El entorno en el que se mueve el futbolista está directamente relacionado con su rendimiento en el terreno de juego”, explica Gonzaga Rubiera, Director de Residencia en la Academia de Alto Rendimiento Marcet. “Nuestro objetivo es trabajar para que los alumnos se sientan cómodos desde el primer momento en el que llegan a nuestras instalaciones. Se trata de ofrecerles todos los servicios necesarios para facilitar su día a día y que puedan centrarse en el fútbol sin tener la cabeza ocupada con otro tipo de preocupaciones“.

Sala de ocio común en una de las residencias de los alumnos Marcet.
Sala de ocio común en la residencia de los alumnos Marcet.

Para que el proceso de adaptación sea exitoso, hay que cuidarlo desde el comienzo. Es decir, desde antes que el futbolista llegue a su destino. “Cuando un alumno llega a Barcelona, nuestro chófer privado le recibe en el aeropuerto y le da la bienvenida. Pero anteriormente los distintos Departamentos de nuestra Academia ya se han coordinado para que el chico pueda situarse de forma rápida y conocer cómo será su vida en nuestro centro”, comenta Rubiera.

¿Pero cuáles son las características que ha de tener una residencia para futbolistas?

Servicios generales.- Una residencia no sería tal sin contar con una serie de requisitos que mejoran la calidad de vida de sus huéspedes y hacen más llevadero su día a día. “Nuestro centro cuenta con habitaciones dobles e individuales con baño privado, comedor, conexión Wi-Fi, servicio de lavandería, limpieza diaria de las habitaciones, gimnasios, salas de estudio y de televisión”, explica el Director de Residencia Marcet.

Alumnos de la Academia de Alto Rendimiento estudian en la biblioteca.
Alumnos de la Academia de Alto Rendimiento estudian en la biblioteca.

Disciplina interna.- La libertad de un alumno termina donde empieza la de sus compañeros. Y más en una residencia diseñada exclusivamente para deportistas, en la que cobran especial relevancia aspectos como el descanso y la alimentación. “En Marcet existe una normativa interna adaptada a las distintas etapas formativas cuyo fin es garantizar que se respeten las horas de sueño que necesita un futbolista de Alto Rendimiento. Cuando los hábitos están bien planificados siempre hay tiempo para todo. Nuestros alumnos entrenan, estudian, hablan con sus familias y disfrutan de su ocio. Eso sí, al llegar la noche es imperativo que se desconecten de sus pantallas para que todo el mundo pueda descansar de la forma más adecuada”.

Personalización.- Cada jugador es un mundo, y siempre es importante adaptarse a las necesidades individuales. Como la edad de los alumnos. “En Marcet tenemos una residencia específica para menores de 14 años, cuyas rutinas deben estar mucho más supervisadas con respecto a sus compañeros mayores”, comenta Rubiera. “El coordinador del centro les acompaña al colegio y gestiona sus actividades de tiempo libre”. Y además estudia la compatibilidad entre compañeros de habitación. También en el caso de alumnos mayores, porque nunca hay que dejar nada al azar. “Por eso, cada chico cuenta con un Marcet Counselor, una figura encargada de atender todas sus necesidades, al igual que ocurre en los grandes clubes de fútbol europeos”.

Atención 24/7.- Una residencia que se precie ha de contar con un responsable que vive en la misma y que coordina sus actividades. Sólo así es posible garantizar a todos los futbolistas una atención durante las 24 horas del día. Algo fundamental para poder solucionar de la forma más rápida cualquier incidencia que se pueda presentar.

Fachada de una de las residencias utilizadas por los alumnos Marcet en Barcelona.
Jardín y fachada de la residencia Marcet en Barcelona.

Control.- La seguridad siempre es lo más importante. Los coordinadores de la residencia han de vigilar las rutinas de los alumnos -como sus horarios de entrada y salida- y evitar comportamientos inapropiados, estando en todo momento en contacto con las familias en caso de que estos lleguen a producirse. Además, los espacios comunes siempre han de estar vigilados por un responsable. Y dónde no llegan sus ojos tienen que llegar los ojos de la tecnología, con equipos de videovigilancia activos durante las 24 horas del día.

Multiculturalidad.- Ser futbolista quiere decir convivir con compañeros de equipo procedentes de otros países, y esta heterogeneidad se refleja durante el día a día en la residencia. En Marcet hay chicos de más de 20 nacionalidades, desde España hasta Rusia, pasando por EEUU, Francia, India o Corea del Sur. La procedencia internacional de los alumnos aporta un valor añadido de intercambio socio-cultural. “Las anécdotas y amistades fruto de la convivencia que se han forjado entre las paredes de nuestra residencia conectan a gente de medio mundo en torno a una misma pasión, el fútbol”, señala Rubiera.

Formación integral.- Aprender a convivir con otras personas es parte del proceso formativo que toda institución educativa debería perseguir. No se trata sólo de progresar en la vertiente deportiva o académica, sino también de mejorar como persona. En este sentido, independizarse, respetar las reglas y saber compartir espacios con otras personas es un requisito indispensable para poder afrontar los desafíos que cualquier chico se encontrará a lo largo de su vida personal y profesional.

Tres alumnos miran un partido de fútbol en una residencia Marcet.
Tres alumnos Marcet miran un partido de fútbol en un momento de tiempo libre.

Ocio.- Disfrutar de la vida no es un aspecto secundario. Sin momentos de entretenimiento y alegría es difícil progresar en cualquier ámbito. El ocio y el tiempo libre juegan un papel importante no sólo porque permiten recargar las pilas. También porque facilitan la socialización y ‘hacen equipo’. “Por la tarde-noche las salas comunes suelen llenarse de chicos que se reúnen para ver partidos de fútbol”, explica el Director de Residencia Marcet. “Las noches de Champions League y las competiciones internacionales se viven de manera muy especial en nuestros centros, debido a la procedencia internacional de los alumnos”.

Todos estos elementos garantizan las condiciones necesarias para que un futbolista en etapa formativa pueda desarrollar su talento sin tener otro tipo de preocupaciones. Pero no sólo eso. La vida en residencia ha de tomarse como una oportunidad de desarrollo social que hay que aprovechar al máximo de cara a los futuros desafíos que todo jugador encontrará a lo largo de su carrera deportiva. Si adaptarse a nuevos contextos y a nuevos compañeros es una constante en la vida de todo futbolista, una residencia en condiciones es la palestra ideal para desarrollar este tipo de habilidad.

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