Roberto Cuesta empieza su aventura en el Watford: “Es un paso muy grande para mi carrera”.

Roberto Cuesta empezó a entrenar muy pronto. “Tenía 14 años y al comienzo fue como ayudante”, explica el técnico mallorquín. “Enseguida me entró el gusanillo de enseñar a los chicos una manera diferente de entender el fútbol y decidí sacarme los títulos de entrenador”. Unos títulos que han llevado a Roberto hasta el banquillo del Watford, proyectándole en una dimensión profesional en la que sueño y realidad se confunden y se alimentan recíprocamente.

P.- ¿Por qué te atraía tanto ser entrenador?

R.- Lo que más me gustaba eras ver a los jugadores llevar a la práctica durante los partidos lo que les había enseñado durante toda la semana.

P.- ¿No había nada que no te gustara de esa profesión?

R.- Lo pasaba muy mal cuando veía que un chico lo intentaba, se esforzaba, pero al final no lograba conseguir sus objetivos. Entonces es cuando un entrenador se empieza a plantear si le estás exigiendo demasiado a los jugadores. Siempre hay que buscar un equilibrio para intentar que nadie se frustre.

Roberto Cuesta habla con Xisco durante un entrenamiento del Dinamo Tbilisi.
Roberto Cuesta habla con Xisco durante un entrenamiento del Dinamo Tbilisi.

P.- ¿Qué pasos tuviste que dar para seguir tu vocación de entrenador?

R.- Lo primero fue sacarme el título de monitor. Luego, a los 19 años fui a por el Nivel I del Grado de Técnico Deportivo en Fútbol. Logré compaginar eso con mis estudios y, un año después, también me saqué el Nivel II. Fui el más joven de mi promoción. Ya había decidido colgar las botas y dedicarme a ser entrenador.

“Siempre voy a estar agradecido a Marcet. ha sido COMO un trampolín PARA LLEGAR AL fútbol profesional”

P.- Después de varias experiencias en distintos clubes de fútbol, decidiste abandonar esa dinámica y trabajar en una academia, donde el contacto con los jugadores es mucho mayor. ¿Qué te aportó esa experiencia?

R.- El tiempo que estuve en Marcet me ayudó sobre todo a ordenarme como entrenador, a tener más estructurados los contenidos, a organizar de una forma más sistemática las sesiones de entrenamiento… También aprendí cómo un técnico tiene que dirigirse a los jugadores, cómo tiene que expresarse. En eso fue fundamental la ayuda de los psicólogos deportivos que encontré en Marcet. Finalmente, en esta academia tuve la oportunidad de poder jugar partidos en un contexto diferente, que no conocía, porque al margen de los encuentros de liga hacíamos muchos amistosos contra las canteras de grandes equipos. Sin duda eso sme ayudó a acercarme al fútbol profesional, a entender mejor la importancia de la disciplina y la metodología. Siempre voy a estar agradecido a Marcet, porque para mí ha sido un trampolín al mundo del fútbol profesional.

Roberto Cuesta (izda.) durante un partido del Watford.
Roberto Cuesta (izda.) durante un partido del Watford.

P.- Llegamos al año 2020. Muchos lo recordarán como el año del Covid-19, pero tú lo recordarás también por otras cosas…

R.- A comienzos del año tuve la oportunidad de conocer a Xisco Muñoz, que acababa de volver a España tras ganar la liga en Georgia con el Dinamo Tbilisi. Al hablar con él, descubrí que teníamos ideas similares. Nos entendíamos sobre la forma de entender un equipo. Así, después de varias reuniones, empezamos a trabajar juntos en Segunda División.

P.- Hasta que llegó la primera sorpresa…

R.- A finales de agosto Xisco me llamó diciéndome que había llegado a un nuevo acuerdo con el Dinamo Tbilisi. Cuando llegamos en Georgia nos encontramos un vestuario anímicamente muy hundido y físicamente muy tocado. Nuestra estrategia fue cambiar esta dinámica, intentando que los jugadores viviesen su trabajo de forma agradable. Tuvimos 15 días para subsanar la situación antes del primer partido oficial, que fue contra el entonces líder de la liga. Ganamos 0-3 en su campo. Esa victoria nos ayudó mucho para que el grupo creyera en nuestro trabajo y al final logramos ganar la liga.

“EN EL WATFORD ESTOY CRECIENDO MUY RÁPIDAMENTE. EL DÍA A DÍA TE HACE PROGRESAR INEVITABLEMENTE”

P.- Casi no habías acabado de celebrar el título y llegó la segunda sorpresa…

R.- Fue cuestión de una semana. Con el Watford todo cuajó muy rápidamente. Para mí fue como pasar de cero a cien. No sabría describir las sensaciones. Puedo decir que tengo momentos en los que me pregunto si lo estoy viviendo realmente, porque en seis meses el cambio fue enorme y aún necesito procesarlo.

P.- ¿Fue difícil adaptarte a este nuevo contexto?

R.- Al principio me costó un poco, pero el día a día inevitablemente te hace progresar. Ahora estoy conociendo a fondo cómo se trabaja en la élite del fútbol. Estoy tocando todos los departamentos: análisis, preparación física, protocolo médico…  Esto me hace crecer muy rápido. Valoro y aprecio constantemente lo que me está pasando. Es un paso enorme para mi carrera.

 

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