Tras colgar las botas como portero, Rubén Martínez entra en el cuerpo técnico de equipos como Watford, Saint-Étienne y Olympiacos.

Rubén Martínez tiene a sus espaldas una buena trayectoria como portero profesional. Jugó en Segunda División con el Barcelona y acumuló experiencias en equipos como la Cultural, el Zamora o el Hércules. Acabó su carrera en las filas del Badalona, donde se convirtió durante algunas jornadas en el único guardameta de las categorías profesionales españolas -122 equipos en total- en mantener su portería imbatida. Fue una “satisfacción muy grande” para el arquero de Paterna, al que el fútbol depararía alegrías aún mayores durante su etapa de técnico.

Tras colgar las botas en 2010, Rubén volvió a formar parte del organigrama del Barça como entrenador de porteros en las categorías inferiores del club, donde colaboró con Tito Vilanova y Jordi Rouras. Pero fue con Óscar García que estrechó una relación profesional de largo alcance. Rubén acompañó al técnico del Sabadell en su periplo por Europa: antes, como entrenador de porteros; luego, como su ‘número dos’ en el banquillo.

Su primer destino fue el Maccabi Tel Aviv. Corría la temporada 2012-13 y el equipo israelí logró ganar la Liga tras diez años de sequía. Un resultado que llevó a Rubén y García a Inglaterra, donde con el Brighton consiguieron acceder al play off de ascenso a la Premier League. La temporada siguiente volvieron a Tel Aviv, pero tuvieron que abandonar el proyecto por la escalada del conflicto entre israelíes y palestinos. Recalaron entonces otra vez en el Reino Unido y lograron ascender al Watford a la máxima categoría del fútbol inglés.

Rubén Martínez (dcha.) y Óscar García durante su etapa en el Red Bull Salzburgo.

Después de estas primeras experiencias en el extranjero, Rubén cambió de rumbo y regresó a Barcelona, ciudad que le vio crecer y donde en la temporada 2015-16 se sumó al proyecto de la Academia de Alto Rendimiento Marcet. Como entrenador de porteros, dejó la competición durante unos meses para dedicarse a la formación de jóvenes talentos bajo el mando de Carlos Rivero. Hasta que Óscar García volvió a llamarle.

Esta vez su destino era Austria, donde Rubén empezó a ejercer de segundo entrenador del Red Bull Salzburgo, con el que obtuvo los mejores resultados de su carrera deportiva, proclamándose campeón tanto de la Liga como de la Copa del país alpino. Después de estos éxitos, siguieron dos importantes experiencias en el Saint-Étienne francés y el Olympiacos griego. Lo demás aún está por escribir.

 

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