Santiago Hoyos disfruta del fútbol combinativo español y de la oportunidad de jugar contra grandes equipos.

Santiago descubrió en Barcelona otro tipo de fútbol, al que no estaba acostumbrado. Sabía que la filosofía de juego española prioriza el toque por encima del juego directo, pero no creía que la diferencia fuera tanta. “Aquí los futbolistas nunca se desesperan cuando tienen la pelota, tienen una gran paciencia. Es fútbol inteligente”.

El delantero de Medellín llegó a la Academia de Alto Rendimiento Marcet precisamente con el objetivo de mejorar en esta faceta del juego. “En mi país me lanzaban la pelota y yo tenía que resolverlo todo solo, cediendo la pelota a los extremos o bien aguantándola hasta que me hicieran una falta. En cambio aquí, nada más recibir el balón, ya te llegan tres compañeros para ayudarte”.

“Está bien la individualidad, porque es desequilibrante, pero siempre hay que jugar para el EQUIPO”

Ese juego de equipo, esa cooperación entre compañeros, es lo que más ha sorprendido al talento colombiano. “Para mí lo más importante para un jugador es ponerse a disposición del grupo. Está bien la individualidad, porque es un elemento desequilibrante, pero siempre hay que jugar para el otro”.

Santiago Hoyos cabecea un balón durante el partido contra el Real Zaragoza.
Santiago Hoyos cabecea un balón entre dos jugadores del Real Zaragoza.

Lo que Santiago no tolera son los jugadores que no se esfuerzan, que no dan el 100% en el campo, que no se entregan por completo durante un partido. “En Colombia me acostumbré a pelear, a ser aguerrido, y eso no lo quiero perder”.

El partido de Santiago contra el Zaragoza da fe de sus intenciones. Como demuestra el vídeo que encabeza esta página, el delantero colombiano lucha cada balón como si fuera el último. Lo exigía el rival. “Era un partido muy difícil, contra un equipo que va primero en su categoría y lleva más 90 goles en lo que va de temporada. Pero siempre es bueno tener a rivales superiores, porque son los que te bajan los humos. Después de partidos tan exigentes sientes que aprendes más”.

 

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