Los cursos de Semana Santa demuestran que el buen ambiente no está reñido con una alta exigencia deportiva.

Las vacaciones escolares sirven para dejar los libros a un lado y recargar energías mentales. Y si hay fútbol de por medio, mucho mejor. En Barcelona y Madrid, centenares de niños aprovecharon la Semana Santa para mejorar su técnica futbolística. Sus sonrisas denotaban que no sólo pudieron mejorar sus condiciones, sino que también se lo pasaron en grande. Y por si fuera poco, el buen tiempo también acompañó.

Los cursos intensivos de Semana Santa se concentran en unos pocos días en que los niños respiran fútbol y viven por y para el balón. El buen ambiente reinante durante la práctica de los diferentes ejercicios no está reñido con la exigencia y la dedicación de los alumnos. Los profesores aconsejan, puntualizan y, si es necesario, individualizan las explicaciones para que todos los niños puedan asimilar los conceptos y ejecutarlos de la mejor manera posible.

La disciplina, en este caso, va de la mano del buen ambiente y el compañerismo. Sin borrar la sonrisa de sus caras, los profesores no permiten que los niños se relajen y pierdan la oportunidad de sacar el máximo rendimiento a esos días, como demuestra la siguiente galería de fotos tomadas durante los cursos de Alta Tecnificación en Barcelona, sede central de Marcet:

Divididos por grupos, los chavales trabajan a las órdenes de sus técnicos. Las indicaciones son constantes. “No pasa nada por no hacerlo bien a la primera, lo importante es entender cómo se hace y aplicarlo después”, explica un técnico a uno de los grupos de alumnos en la sede de Madrid. Los niños observan y ejecutan. Las repeticiones ayudan a perfeccionar los movimientos. Ver mejoras en sus acciones refuerza positivamente a los jugadores, que encuentran recompensa a su trabajo y se motivan para dar el 100%.

Los ejercicios realizados durante los días del curso son grabados para que posteriormente un experto puntúe a los alumnos y haga incidencia en los aspectos positivos de cada uno y en aquello que se deba mejorar. Esta Semana Santa, Marcet estrenó precisamente su Departamento de Evaluación, formado por 10 profesionales exclusivamente dedicados al seguimiento individual de cada chico. Al trabajar a través de grabaciones, los analistas tienen una objetividad muy grande a la hora de desarrollar los informes que servirán para conocer las fortalezas y las debilidades de cada alumno, con el objetivo final de personalizar su formación de cara al futuro.

Si la técnica es importante para los jugadores de campo, no lo es menos para los porteros, que lógicamente cuentan con profesores específicos. “Si blocamos el balón no damos lugar a segundas jugadas”, explica un entrenador de Madrid a los niños, que no se pierden ningún detalle. Sorprende ver cómo, en cuestión de minutos, ya es posible apreciar mejoras en los guardametas gracias a las indicaciones de sus técnicos.

Tanto en Barcelona como en Madrid, pocos días son suficientes para que los alumnos mejoren su rendimiento. Los chicos aprenden y disfrutan a la vez. El buen ambiente, las instalaciones y la preparación de los técnicos favorece que los resultados sean óptimos gracias a una combinación de disciplina y compañerismo que es la marca de la casa en Marcet.

PRÓXIMOS CURSOS INTENSIVOS EN MARCET

 

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