Sofía Fernández explica las dificultades que encontró en sus comienzos y la ‘ilusión’ que empezó a sentir al ver cómo mejoraba día tras día.

La capacidad de adaptación es clave para cualquier jugador, pero lo es aún más para una chica. El fútbol femenino todavía no está normalizado en todo el mundo y en muchos países las mujeres que lo practican siguen siendo una excepción. Para poder dedicarse a su pasión tienen que adaptarse a contextos eminentemente masculinos, lo que supone un plus de dificultad que muchas jugadoras no logran soportar.

Sofía Fernández no está entre ellas. “Es verdad que al comienzo es difícil. Cuando pides jugar, todo el mundo se ríe. Y cuando juegas, nunca te pasan la pelota. Pero cuando ya te asientas en un equipo y tus compañeros te llegan a conocer, entonces te empiezan a respetar. Y ahí es cuando lo disfrutas”.

“Ahora sé identificar lo que pasa en el campo y puedo analizar la situación, la jugada, el partido”

Sofía también disfrutó el Marcet Soccer Camp que tuvo lugar el pasado octubre en México DF, su ciudad. Tanto que decidió volar a Barcelona para seguir el Programa Checking durante dos semanas. “Me adapté muy bien, todos los chicos fueron muy respetuosos conmigo y el ambiente era muy acogedor. Sabía que iba a ser duro, porque se trataba de dos semanas de entrenamientos intensivos, pero lo disfruté y no quería que se acabara nunca”.

En el vídeo que encabeza esta página, la mediocentro mexicana -que juega en el campo con la misma personalidad que muestra ante la cámara- relata su experiencia en Marcet: “Cada día me veía mejorar un poco, y eso me dio mucha ilusión. Sobre todo, aprendí a identificar lo que pasa en el campo, a analizar la situación, la jugada, el partido. He abierto mi mente”.

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