Muchas son las parejas de futbolistas con talento que han tenido que aprender a convivir en el terreno de juego sin pisarse los pies.

“Bendito problema”. Así suelen contestar los entrenadores que ‘tienen banquillo’ cuando se les pregunta por las dificultades que afrontan a la hora de elegir un once titular. Disponer de dos o más jugadores de nivel para cubrir una sola posición causa quebraderos de cabeza a los técnicos de los mejores equipos de Europa. Cuando en una plantilla hay talento de sobra, nunca es fácil tomar la decisión correcta. Tanto que a veces la solución pasa precisamente por no descartar a nadie.

La historia del fútbol abunda de ejemplos en los que dos jugadores con características similares han tenido que aprender a convivir en el terreno de juego sin pisarse los pies. En el Real Madrid, lo hicieron Cristiano Ronaldo y Bale, con el extremo galés que tuvo que cambiar de banda para que ambos fueran compatibles. En la Juventus, Mandžukić tuvo que renunciar a ser el ariete del equipo italiano para mantener su puesto en el once titular. La presencia de Higuaín le obligó a actuar de extremo y hasta de interior. El mismo sacrificio que Mourinho le pidió a Eto’o cuando juntos ganaron el triplete con el Inter.

“Para que dos jugadores con características similares sean compatibles es fundamental la generosidad”, señala Felipe Ragel Mármol, entrenador del Cadete A Marcet. “La cohabitación deportiva entre dos talentos funciona cuando ambos están dispuestos a trabajar para relucir las características del compañero. Se trata de que los dos remen hacia la misma dirección para conseguir los objetivos del equipo”.

“Para que dos jugadores con características similares sean compatibles es fundamental la generosidad”

Cada semana Ragel trabaja situaciones de este tipo con sus jugadores. Especialmente en la delantera, donde dispone de dos futbolistas con características muy similares. “Rachid y Karika son jugadores rápidos, verticales… Uno juega de delantero, el otro de extremo izquierdo, pero tienden a caer en el mismo espacio. Los dos tienen mucho gol, ganan duelos y quieren que el juego del equipo pase por ellos. Les gusta ser protagonistas en el campo”.

Rachid ya estaba en Marcet antes de que Karika se sumara al equipo. La llegada del jugador egipcio podía representar una amenaza para el delantero mauritano. Ragel decidió no alternar en el campo a los dos futbolistas, sino aprovechar el talento de ambos y abrir un hueco en el once para Karika, con el riesgo que eso suponía en términos tanto de equilibrio táctico como de motivación psicológica de los dos jugadores.

“Se trata de no ocupar la misma zona, de hacer movimientos opuestos a los que hace el compañero”

La apuesta le salió redonda. El equipo se benefició de esta convivencia y logró cuajar una gran temporada. Entre otros rivales, el conjunto de Rágel logró imponerse a un histórico de la Premier League como el Crystal Palace, en un espectacular partido del que da cuenta el vídeo que encabeza esta página.

“Para que esta asociación fuera positiva para el grupo, necesitábamos que ambos antepusieran el equipo a sus objetivos individuales”, explica Ragel. “La clave es que los dos no hicieran lo mismo. Por ejemplo, cuando Karika se acerca a la mediana para recibir la pelota, Rachid tiene que moverse para darle otra línea de pase. Se trata de no ocupar la misma zona, de hacer movimientos opuestos a los que hace el compañero y de intercambiar constantemente sus posiciones durante el partido”. Una lección que Rachid y Karika tienen bien aprendida, como demuestran los goles que pudieron marcar contra el Crystal Palace.

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