Tomás Bascón cumple su sueño y llega al primer equipo de The Strongest, uno de los clubes más laureados de Bolivia.

Tomás Bascón es un ariete al viejo estilo. Su envergadura hace que su hábitat natural sea el área de penalti, donde el delantero boliviano intenta “buscar el gol de cualquier forma”. Empezó a hacerlo a los siete años en el equipo de su abuelo, y lo sigue haciendo a día de hoy en The Strongest, club centenario y uno de los más laureados del país andino.

Pregunta.- La pasión por el fútbol te viene de familia. Tu abuelo, Ramiro Blacut, no solo fue internacional con Bolivia, sino que también militó en el Bayern Múnich

Respuesta.- Mi abuelo fue mi entrenador y sigue siendo mi mentor y representante. Hasta los 15 años jugué en su equipo, el Club Ramiro Blacut. Luego di el salto a España de la mano de Marcet, donde seguí el Programa Profesional durante tres años.

P.- ¿Cómo se te ocurrió la idea de cruzar el charco para formarte en España?

R.- Con mi abuelo siempre estábamos buscando la forma de mejorar mi nivel. Investigando en Internet encontramos los Cursos de Alto Rendimiento Marcet y nos informarnos sobre la metodología de esta academia. Así me acabé apuntando a un curso de verano. Fueron dos semanas muy intensas, que me permitieron aprender mucho y me abrieron las puertas del Programa Profesional.

Tomás Bascón en un partido de Marcet contra Osasuna.
Tomás Bascón en un partido de Marcet contra Osasuna.

P.- ¿Qué aprendiste durante esos tres años en Marcet?

R.- Mucho… Tanto a nivel deportivo, como académico y personal. Fui madurando poco a poco, en todos los sentidos. Lo que más recalco es que yo venía de un fútbol más físico y en Barcelona me enseñaron un juego mucho más táctico. Aprendí a posicionarme con y sin balón, presionar al rival, mover la pelota correctamente. Además, me enseñaron a ver este deporte de distintas maneras, con una perspectiva más amplia y profesional.

P.- ¿En qué sentido?

R.- Antes no tenía una buena actitud dentro del campo. No sabía portarme como un jugador de primer nivel. En Marcet trabajé mucho la psicología deportiva y eso me cambió por completo y para bien. Tuve entrenadores de muy buen nivel que a diario me ayudaban a progresar. Y lo mejor de todo es que luego podía desarrollar y poner en práctica todo lo aprendido en partidos y torneos de alto nivel.

“Ser parte de este club histórico es un honor y un privilegio, aparte de una felicidad y un gran orgullo”

P.- ¿Y cómo creciste a nivel personal?

R.- El Tomás de hoy es muy distinto al de hace tres años. Ahora me considero una persona más completa, más humilde y trabajadora. Porque al final Marcet no solo es fútbol, sino que va mucho más allá de eso.

P.- Después de tu primer año en Barcelona recibiste la llamada de la Selección Boliviana Sub-17. Dos años después, fichaste por tu actual equipo. ¿Cómo lo conseguiste?

R.- Al ser el club de mi ciudad, siempre estuve en contacto con ellos, incluso antes de viajar a España. Sin embargo, no fue hasta mi regreso a Bolivia que el director técnico de The Strongest decidió probarme con el primer equipo, porque sabía que había estado tres años formándome en España. Así es como llegamos a un acuerdo.

P.- ¿Cómo reaccionaste?

R.- Pará mí fue una alegría inmensa, porque es algo con lo que soñé desde pequeño y que detrás lleva mucho sacrificio. Ser parte de este club histórico es un honor y un privilegio, aparte de una felicidad y un orgullo. Esto conlleva mucha responsabilidad, trabajo, dedicación y compromiso. Pero todo acaba de empezar, y aún queda mucho trabajo por delante.

P.- ¿Qué es lo que queda?

R.- Mi prioridad en este momento es mi desempeño en mi nuevo club. Quiero entregarme por completo a la institución. Marcet me enseñó que se puede ser buen jugador y buen alumno al mismo tiempo, por lo que en el futuro también quiero cursar una carrera universitaria. Pero ahora mismo estoy centrado en mi trabajo, que es el fútbol.

 

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