Después de haber colgado las botas, N’Kono decidió formarse en Marcet con el objetivo de entrenar en un equipo de Primera.

Una cosa es saber, y otra es enseñar. Un crack del fútbol lo es por partida doble si tiene la humildad de reconocer esta diferencia. Transmitir de la forma correcta y más efectiva los propios conocimientos no tiene nada de automático. Para lograrlo hay que formarse, y Tommy N’Kono lo sabe. Por esa razón uno de los mayores mitos del fútbol africano decidió sumarse al proyecto Marcet tras colgar las botas. Quería dar un paso más hacia la enseñanza para llegar a entrenar en Primera División. Y lo consiguió.

Su aventura europea empezó en 1982, precisamente en España. Camerún se había clasificado para la fase final del Mundial y N’Kono era el encargado de defender la portería del cuadro africano. Sus buenas actuaciones hicieron que el guardameta se quedara en Barcelona una vez acabada la competición. El Espanyol se había fijado en él y decidió ficharle.

Tommy N'Kono defendiendo la portería del RCD Espanyol en los años 80.
Tommy N’Kono defendiendo la portería del RCD Espanyol en los años 80.

El portero camerunés se quedó ocho temporadas en la Ciudad Condal, convirtiéndose en uno de los jugadores más destacados en la historia del club perico, con el que llegó a disputar 249 partidos. A día de hoy, el único futbolista extranjero con más presencias en el Espanyol es Mauricio Pochettino. Un dato que da la medida de su gran trayectoria en el equipo blanquiazul, cuya portería llegó a dejar imbatida durante 496 minutos.

Al mismo tiempo, N´Kono se convirtió en una leyenda también en su país. No sólo porque en 1984 ganó la Copa de África. También porque seis años después protagonizó en Italia una de las páginas más exitosas en la historia del fútbol camerunés. Los ‘leones indomables’ llegaron hasta los cuartos de final del Mundial liderados por el guardameta del Espanyol y el delantero Roger Milla. Tenían 33 y 38 años respectivamente, y alcanzaron los cuartos de final, logrando el mayor resultado jamás obtenido por un combinado africano en una Copa del Mundo.

Justo después del Mundial italiano, N’Kono dejó el Espanyol y -depsués de haber jugado en el Sabadell y el Hospitalet– acabó su carrera en Bolivia. En el país andino rompió otro récord, al estar 761 minutos sin recibir goles. Era el año 1995 y el arquero camerunés defendía los colores del Club Bolívar. Después de retirarse, empezó a ejercer el trabajo de técnico, consiguiendo nada menos que el oro en los Juegos Olímpicos de Sidney, en el año 2000.

Tommy N'Kono, durante un entrenamiento en su etapa en la Academia de Alto Rendimiento Marcet.
Tommy N’Kono, durante un entrenamiento en su etapa en la Academia de Alto Rendimiento Marcet.

Fue entonces cuando N’Kono acudió a la Academia de Alto Rendimiento Marcet. Quería aprender más y acabar de formarse como entrenador con el objetivo de poder entrenar en Primera División. “En Marcet conseguí mejorar mis conocimientos sobre la enseñanza en el fútbol base”, comenta el guardameta en el vídeo que encabeza esta página. “Aprendí cómo conectar con los chavales, tanto a nivel personal como psicológico. Todo eso fue muy importante para mí, ya que me permitió dar un paso más y empezar a entrenar en un equipo de Primera División como el Espanyol”.

Durante su etapa en la Academia de Alto Rendimiento, N’Kono trabajó codo con codo con Luis Llopis, contribuyendo a la formación de porteros de éxito como Edu Frías, Germán Vargas o Miquel Colldecarrera. No sorprende que sus alumnos llegaran tan lejos, ya que el ex guardameta perico ha sido un ejemplo para el mismísimo Gianluigi Buffon. El portero de la Juventus confesó que la primera vez que lloró a causa del fútbol fue por la eliminación de Camerún en el Mundial de Italia 90, precisamente porque N’Kono era su ídolo. Y lo sigue siendo no sólo para el guardameta italiano, sino para miles de jóvenes que a día de hoy aún quieren seguir su ejemplo.

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