Cada alumno de la Academia Marcet tiene un asesor personal que resuelve sus dudas y supervisa su progresión deportiva, académica y personal.

Dedicarse al fútbol con pasión supone sacrificios. Para la mayoría de los jugadores, formarse en una Academia de Alto Rendimiento significa desplazarse y tener que separarse de amigos y familiares. Al fin y al cabo, se trata de encontrar nuevos equilibrios en un contexto inédito. La evolución deportiva siempre requiere una evolución personal. Y para eso siempre viene bien una ayuda, un apoyo al que recurrir en los momentos de dificultad. En una palabra, un tutor.

“El tutor es la primera persona a la que un alumno acude cuando tiene un problema de cualquier tipo”, explica Eva Franco, que desarrolla esta función en la Academia Marcet. “Funcionamos como conexión entre el chico, su familia y los distintos departamentos de nuestro centro: deportivo, académico, residencial… Nuestro papel es filtrar las peticiones de los alumnos y ponerles en contacto con las personas que les pueden ayudar“.

el tutor fomenta la evolución del alumno que tiene asignado, sea cual sea su punto de partida

En la Academia Marcet cada chico tiene un tutor personal al que puede recurrir en caso de necesidad. Esta figura nació como asesor de estudios, pero poco a poco su radio de acción se fue ampliando. Hoy los tutores orientan a los alumnos a lo largo de todo su camino formativo, supervisando su progresión académica, deportiva y personal.

“Es necesario que cada chico tenga una persona que esté pendiente de él”, detalla Franco. “El tutor es una figura de referencia cuyo objetivo es agilizar la atención personalizada y resolver incidencias de todo tipo”. Pero no sólo eso. La misión del tutor es fomentar la evolución del alumno sea cual sea su punto de partida. No se trata de intervenir sólo cuando surge un determinado problema. “Siempre nos hacemos esta pregunta: ¿en qué podemos ayudarle a mejorar?”.

“tras hablar con la familia, se establece una hoja de ruta para cumplir objetivos concretos”

Para que esta labor tenga éxito, es fundamental conocer de cerca a todos los chicos. Por eso, cuando un nuevo alumno se suma a la Academia Marcet, lo más urgente es entablar una conversación con su familia. “Utilizamos ese primer contacto para establecer objetivos a nivel deportivo, académico y personal. A partir de ahí, marcamos una hoja de ruta personalizada y basada en rúbricas para evaluar al alumno y garantizar su desarrollo personal”.

¿De qué objetivos estamos hablando? “Pueden ser muy sencillos: por ejemplo, mejorar en la puntualidad. Pero también los hay más complejos, como trabajar determinados valores y rasgos comportamentales. Cada dos o tres semanas volvemos a hablar con las familias, tanto de forma presencial como por llamada o videoconferencia. Actualizamos la hoja de ruta del alumno, comentamos sus evaluaciones, ponemos al día sus objetivos y analizamos qué herramientas podemos utilizar para que el chico siga avanzando. Al final, todo esto acaba repercutiendo positivamente en su desarrollo personal. El esfuerzo siempre trae recompensa“.

 

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