La estadística orienta cada vez más a los expertos del sector. Tanto en los fichajes de las estrellas como en la evaluación de los más pequeños.

Cuando Esteban Cambiasso dejó el Leicester al final de la temporada 2014-15, los ‘Foxes’ se vieron en la necesidad de fichar a un mediocentro para sustituirle. Los directivos del equipo decidieron entonces confiar en los números. Y los números hablaban claro: en el ránking de las mayores ligas europeas, N’Golo Kanté estaba entre los mejores futbolistas en los apartados de entradas realizadas y balones recuperados. Steve Walsh, jefe de los ojeadores del Leicester, viajó entonces a Francia para echar un vistazo al pivote galo. El club inglés lo fichó y acabó ganando la Premier League 2015-16 para sorpresa de todo el mundo.

Lo que ya no sorprende a nadie es el creciente uso de los datos estadísticos en el fútbol. El ‘deporte rey’ se ha movido más despacio con respecto a otras disciplinas como el béisbol o el baloncesto, pero la revolución de los números también ha llamado a su puerta. “Hasta finales de los años 90 la estadística era totalmente ajena al fútbol”, recuerda Chechu Fernández, responsable de la filial española de Opta, una de las mayores empresas que se dedican a elaborar y analizar datos deportivos. “Antes se hablaba del número de goles, de las tarjetas y poco más. Pero las cosas han cambiado. Hoy la prensa tiende cada vez más a explicar los partidos a través de los números y prácticamente ya no hay entrenador que no mire las estadísticas después de un encuentro“.

Varios analistas Marcet recogen datos de alumnos durante un entrenamiento.
Varios analistas Marcet recogen datos de alumnos durante un entrenamiento.

Balones perdidos, porcentajes de posesión, pases realizados, regates, tiros a portería, ocasiones creadas… En un partido de 90 minutos pueden registrarse hasta 3.000 eventos. Opta -que controla el “80% del mercado deportivo español” en lo que a estadísticas se refiere- emplea a tres expertos para analizar cada encuentro. “Contabilizamos todas las acciones con balón. Queremos saber quién las lleva a cabo, cómo lo hace y dónde”, explica Fernández, cuya empresa provee de datos a instituciones como LaLiga, clubes como el Barça y medios de comunicación como ‘Marca’ o ‘As’.

Hoy prácticamente no hay equipo de fútbol que no tenga un analista de datos, y no sólo en los campeonatos de primer nivel. Las estadísticas se utilizan de forma habitual para prevenir lesiones, preparar partidos y fichar a jugadores. Un escenario difícil de imaginar hasta hace pocos años. De hecho, el fútbol ha llegado tarde. No sólo porque se trata de un sector bastante reacio a las innovaciones, que tradicionalmente tardan años en aplicarse pese a estar tecnológicamente disponibles (véase la detección automática de goles, o el VAR). También porque el fútbol no se presta tan bien al análisis estadístico como sí lo hacen otros deportes. El balompié no es lineal como el béisbol. Y en un partido no suma tantos puntos como el baloncesto. En el fútbol el azar juega un rol fundamental. Los movimientos sin balón son tan o más importantes que los movimientos con la pelota. Lo cual no deja de ser un problema en términos matemáticos.

“En la actualidad ya sobran datos. Ahora el reto es formar a ANALISTAS capaces de interpretarlos yendo más allá de los números”

Además, siempre hay que coger con pinzas las estadísticas, porque pueden ser engañosas. Tener más datos no quiere decir automáticamente tener más acierto. “Hay que saberlos analizar, recopilarlos bien, interpretarlos, contextualizarlos… Ahí está el verdadero éxito de un ojeador“, asegura Alberto Martín Barrero, ex entrenador Marcet hoy responsable del Área de Metodología del Betis. “A la hora de fichar, sobre todo en el fútbol base, también las informaciones extradeportivas son muy relevantes. Te pueden decir cómo piensa un jugador, qué actitud tiene, qué personas le rodean…”.

Todo esto no se puede reducir a números, pero hay que calcularlo de alguna forma. Y eso lo saben las propias empresas de estadística. “El ojo humano sigue siendo fundamental”, asegura Fernández. “En la actualidad ya sobran datos. Ahora lo que toca es formar a personas capaces de interpretarlos. Hacen falta analistas, que utilicen los números siendo capaces de ver más allá de las cifras mismas. Tengamos en cuenta que hace años los equipos no tenían preparadores físicos ni nutricionistas… Pero ahora sí. El fútbol ha ido evolucionando con el tiempo y también tendrá que modernizarse en el apartado del análisis estadístico”.

El cambio acaba de empezar, pero ya no hay vuelta atrás. Muchos clubes llevan años tomando decisiones de marketing basadas en el cálculo estadístico. Cada vez más lo harán también en el terreno deportivo. Las mediciones objetivas marcarán el futuro del fútbol. No sólo en las grandes ligas, sino también a nivel formativo. Lo demuestra el sistema Matrix, utilizado en Marcet para conocer y monitorear las fortalezas y las carencias de un jugador gracias a más de 140 parámetros. “Por ejemplo, si hablamos del disparo, no nos limitamos a analizar el tiro en sí, sino que diferenciamos entre interior, empeine, puntera o volea”, explica Jordi Aumatell, responsable del Departamento de Evaluación Marcet: “El objetivo es diseñar una hora de ruta clara para que nuestros alumnos cumplan sus objetivos y progresen en lo que más le hace falta”.

Los datos de un jugador Marcet recabados por los sensores GPS en un partido contra el Huesca.
Los datos de un jugador Marcet recabados por los sensores GPS en un partido contra el Huesca.

La clave está en la objetividad. Tanto a la hora de fichar para la Champions league como a la hora de evaluar a un jugador en etapa de formación. Y lo mismo pasa a nivel de preparación física. Los profesionales del sector trabajan cada vez con más números, por ejemplo a través de sensores GPS, capaces de recoger datos objetivos como los kilómetros recorridos, la velocidad máxima alcanzada, el número de sprints realizados, la distancia entre un jugador y otro, las zonas del campo pisadas con más frecuencia… Con esta tecnología se puede comparar el rendimiento de un mismo jugador a lo largo de las semanas o de varios futbolistas durante un partido o un entrenamiento. Así, la interpretación de estos datos permite gestionar de forma más objetiva la distribución de cargas durante la temporada.

“Los datos simplemente vienen a ayudar”, comenta Fernández. “Los números no son lo más importante, no son suficientes para explicar el fútbol. Pero son los que nos permiten tomar las decisiones correctas. Nos espera un futuro en el que tanto las estadísticas como su elaboración serán cada vez más inmediatas”. Mañana ya no se fichará a un jugador por tener “buena visión de juego” o “un gran disparo desde lejos”. Se le contratará en base a su porcentaje de pases entre líneas o a su promedio de chutes realizados en un partido. Y tampoco un entrenador evaluará a un Alevín basándose exclusivamente en su percepción subjetiva. Los números avalarán todas las decisiones técnicas. Y harán que las sensaciones personales tengan cada vez menos peso en el fútbol.

Compartir