Hoyos, defensor de la neurociencia aplicada al fútbol, dirigió a Bolivia y ganó la liga chilena tras su paso por Marcet.

Comparar a cualquier jugador con Maradona es un deporte de riesgo para cualquier argentino. Para muchos, el ‘D10S’ del fútbol es intocable y todo parangón puede ser tachado de blasfemo. Sobre todo si el que se atreve a hacer la comparación trabaja en el mundo del fútbol. Como Ángel Guillermo Hoyos, que en 2003 sentenció ante la prensa que uno de sus jugadores se parecía al ‘Pelusa’. Una declaración arriesgada, pero que el tiempo se encargaría de ratificar, ya que ese chico de 16 años otro no era que Lionel Messi.

Hoyos estaba entrenando al Juvenil B del FC Barcelona, donde compartió vestuario con jugadores como Gerard Piqué, Sergi Busquets, Pedro y la propia ‘Pulga’. El crack argentino siempre mantuvo una excelente relación con el técnico cordobés. Y no dudó a la hora de apoyarlo en público. “Fue mi papá futbolístico. Me ayudó muchísimo desde que llegue al Barça. En todo momento estuvo conmigo. Me enseñó cosas y me llevó a estar donde estoy, en Primera División. Estoy agradecido que sea mi padrino futbolístico”, afirmó Messi durante esta rueda de prensa:

Son muchos los medios de comunicación que consideran a Hoyos el auténtico “descubridor” del ’10’ azulgrana. “Esas cosas sólo se las vi hacer a Diego… Y ahora a Leo. Tiene arte y magia para escribir muchas páginas en la historia del fútbol”, pronosticó antes de que Messi se estrenara en Primera División. Unas palabras que dan cuenta de su gran ojo futbolístico.

Después de la experiencia en el Barça, Hoyos empezó su periplo por Grecia, donde dirigió a varios equipos de primer nivel, entre ellos el Aris de Salónica. Tras su paso por los banquillos del Club Bolívar (Bolivia) y el Once Caldas (Colombia), el técnico natural de Córdoba recaló nuevamente en Barcelona. Esta vez para vestir el uniforme de Marcet. Su experiencia fue clave para que muchos alumnos de la Academia de Alto Rendimiento pudieran dar el salto al fútbol profesional.

Hoyos, que en su etapa de jugador había militado en equipos como Banfield, Talleres de Córdoba y Boca Juniors, puso sus conocimientos y su talento motivador a disposición de los canteranos Marcet. Como profesor especialista en el trabajo con alumnos mayores, sus enseñanzas se centraron en desarrollar los procesos cognitivos necesarios para comprender y automatizar las habilidades requeridas por los clubes de fútbol profesionales.

El técnico argentino Guillermo Hoyos durante un partido del Club Universidad de Chile.
El técnico argentino Guillermo Hoyos durante un partido del Club Universidad de Chile.

Pero Hoyos aún tenía que tocar la cima de su carrera de técnico. Después de su experiencia en la Academia de Alto Rendimiento Marcet, el técnico argentino recibió la llamada de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), cuya intención era ponerle al frente de su Selección absoluta. Hoyos aceptó el encargo con el objetivo de clasificar al país andino al Mundial de Rusia, aunque desde el principio subrayó la necesidad de trabajar más a largo plazo, y sobre todo con las categorías inferiores. De hecho, el seleccionador también quiso entrenar directamente a la Sub-20 de Bolivia, ya que la formación de jóvenes talentos siempre ha sido una de sus prioridades, como ya había demostrado en el Barça y en Marcet.

Su buen trabajo con la ‘Verde’ no pasó desapercibido en Sudamérica. Llevaba pocos meses al mando de Bolivia cuando le llegó una oferta irrenunciable desde el Club Universidad de Chile, una de las instituciones deportivas más prestigiosas de Latinoamérica. El técnico argentino aceptó la oferta, pese a tener que interrumpir su colaboración con la Selección de Bolivia.

Hoyos se quedó en Santiago durante más de un año, en el que consiguió que la U cambiara de rumbo y lograra hacerse con el Torneo de Clausura del año 2017. Una de las claves de su éxito con el histórico club chileno fue la aplicación de la neurociencia al fútbol. El ex profesor Marcet pidió a la directiva del equipo un salón con televisores y otros aparatos tecnológicos con el objetivo de mejorar el rendimiento de sus jugadores. Hoyos había entendido que en el fútbol no importa sólo lo físico, sino también lo mental. Una metodología que le permitió ganar títulos y que también pudo desarrollar en Marcet, cuyo principal objetivo es precisamente formar a jugadores inteligentes.

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