Tras un año de formación en Marcet, Choe Song-hyok gana el Campeonato Asiático y ficha por la Fiorentina.

Choe Song-hyok llegó a Barcelona junto con otros 17 chicos de Corea del Norte que encontraron en Marcet la academia que estaban buscando para avanzar en su formación futbolística. La Federación del país asiático quería que sus generaciones más jóvenes viajaran a Europa para aprender los secretos del oficio en la propia cuna del fútbol. “Al final eligieron nuestra escuela, porque no querían grandes marcas sino aprender realmente a dominar el fútbol”, recuerda hoy el presidente José Ignacio Marcet.

La expedición llegó a Barcelona en el otoño de 2013. Para Choe y sus compañeros los comienzos no fueron fáciles. Los norcoreanos dominaban la técnica, pero desconocían la táctica. Nada más llegar a Barcelona, Choe deslumbró a todo el mundo por lo que sabía hacer con la pelota. Horas y horas de entrenamientos en Pyongyang le habían convertido en un auténtico fenómeno, capaz de hacer malabarismos dignos de un anuncio de televisión. Sin embargo, en un contexto de competición, no tenía las ideas claras. Flaqueaba en la toma de decisiones, le faltaba visión de juego. Sus regates no producían ninguna ventaja real para su equipo.

Poco a poco, tanto Choe como sus compañeros empezaron a cambiar de mentalidad. Aprendieron a gestionar los errores y a jugar para el equipo. Se fueron adaptando al fútbol europeo y entraron rápidamente en la dinámica cultural de España. “Los futbolistas que llegaron no tienen nada que ver con los que se fueron”, recuerda José Ignacio Marcet: “Creo que metimos una palanca en ese bote cerrado que es Corea del Norte”.

Esa palanca dio resultados inmediatos. En julio de 2014 los jugadores norcoreanos cumplían su ciclo formativo en la Academia de Alto Rendimiento Marcet y dejaban Barcelona para prepararse para el Campeonato Asiático Sub-16 que se iba a disputar en Tailandia en cuestión de semanas. Lo que nadie se esperaba es que el conjunto norcoreano triunfara en la competición, arrebatando el título a los vecinos de Corea del Sur en una final histórica.

El torneo fue un auténtico escaparate de lujo para Choe. El canterano Marcet fue una de las estrellas del Campeonato Asiático y llegó a marcar cuatro goles. El más importante fue el de la victoria definitiva: un impresionante latigazo por toda la escuadra culminó la remotada de Corea del Norte en la final contra sus vecinos del Sur y escribió una de las páginas más importantes del deporte en el aislado país asiático.

Choe ya había disputado algunos partidos de la fase de clasificación en las semanas previas a su llegada a la Fundación Marcet. Pero no era un fijo de la Selección, ni mucho menos. Por eso, su brillante actuación en Tailandia dejó boquiabiertos a los ojeadores de medio mundo. Marcet había devuelto a Corea del Norte un jugador totalmente cambiado y dispuesto a liderar a su equipo en el Campeonato Asiático. Clubes de primera fila como el FC Inter de Milán no tardaron en seguirle la pista, pero al final fue la ACF Fiorentina el que le fichó, abriendo las puertas de la Serie A a una de las mayores promesas del fútbol mundial.

 

Compartir